Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 10 de agosto de 2022
  • Actualizado 16:17

Yo vi la muerte

Yo vi la muerte

Solo podría entenderme alguien que estuvo cerca de la muerte, yo la viví. Eran las 10 de la mañana y salía a visitar a mis amigos, cuando sentí un dolor punzante en el pecho y vi frente a mí una luz brillante, como un flash blanco, me asusté. Mi hija llamó al Dr. Aparicio, gracias a su consejo cuento esta historia; él indicó que vaya de inmediato a la sala de emergencia de la clínica más próxima.

Mi deseo era ir a la Caja Petrolera, pero mi hija optó por llevarme a los Olivos por lo mal que me vio, me hicieron un electrocardiograma y este demostró que era urgente una intervención quirúrgica. El Dr. Rubén Coca juntamente con el Dr. Montaño y el Dr. Aparicio recomendaron mi traslado al Hospital Univalle Norte, donde tenían listo el moderno equipo necesario para este tipo de operación delicada. Gracias a la capacidad y alto conocimiento del Dr. Coca pude salir adelante, a pesar de la gravedad de mi dolencia (Síndrome Coronario Agudo) y mi edad (87 años).

Así empecé a sentir la alegría de entender esa canción que dice “Gracias a la vida que me ha dado tanto”. En mi caso fue así, reconocí la gran riqueza que tengo en mi familia y verdaderos amigos, a quienes agradecí a través de Fernando Issa por su preocupación. 

A medida que recuperaba, me fui dando cuenta de la magnífica clínica que es Univalle, la calidad humana del personal de servicio, su alto equipo profesional y técnico bajo la tutela de la Dra. María Pilar Ruiz Ostria, directora del hospital. Gracias a los médicos Fernando Candia y Hernán Cuestas de Terapia  Intensiva, las enfermeras(os) de la Unidad de Terapia Intensiva y del 4to. piso, y a todo el equipo que me atendió con gran eficiencia. 

Destacar a los ejecutivos de la Caja Petrolera que se movilizan a la cabeza del Dr. Lara cuando uno de sus afiliados está en problemas de salud, gracias de corazón. 

Los cochabambinos tenemos que estar eternamente agradecidos al empresario Gonzalo Ruiz Martínez, por crear una de los mejores clínicas de Suramérica y otras empresas desde 1988. El Gobierno debería otorgar la Medalla del Cóndor de Los Andes a este ciudadano, por dejar al país hospitales de primera categoría que es una garantía para generaciones, en lugar de dársela a quienes nos tomaron el pelo en el fútbol.

Gracias a mis bisnietos, Juli y Mario Andrés, que casi rompieron sus chanchitos para ayudar a pagar los gastos médicos y a Dios que me permitió seguir viviendo.

EN VUELO

CONSTANTINO KLARIC F.

Asesor aeronáutico

[email protected]

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