Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 03 de agosto de 2021
  • Actualizado 16:55

Vacunas y zombis

Vacunas y zombis

Y todavía escucho decir a una persona que no usa el barbijo porque se atora y le hace daño, a la declaración pregunto si no es peor que le haga daño el coronavirus, si no es peor estar en una terapia intensiva o ni llegar a esta porque no hay campo.

Hoy por hoy, me doy cuenta que el nivel de ignorancia es tal que convierte el no saber de algo en acciones groseras. No me importaría si alguien decide no cuidarse, el problema es que ese alguien que no se cuida puede estar infectado e infectar a muchísima gente. Por ahí alguien me dijo que a nadie le importa si usa o no un barbijo y, claro, podría tener razón, aunque resulta que su accionar irresponsable puede matar a alguien de su familia o a un desconocido que tiene personas que ama.

Lamentablemente, la lucha contra el coronavirus es responsabilidad de todas y todos, y es ahí donde entra el mayor problema. No todos se cuidan y no a todos les da la gana de ser responsables. En estas últimas semanas me tocó hablar con personas que están buscando desesperadamente una cama en un hospital para un ser querido, en algunos casos, las personas con las que hablo, son las mismas que vi por las calles sin barbijo o las que me decían que esto es solo un susto y que en realidad se trata de una gripe común.

Al frente de una realidad, que debes aprender, te encuentras a un amigo que te pide que te cuides porque acaba de vencer al virus y la pasó muy mal. Ese mismo amigo me dice que no creía en todo esto y que tuvo que estar tirado en una cama por más de dos semanas para saber que se podía morir. La enfermedad enseña y ubica, aunque me pongo a pensar en lo triste que es el saber que solo así pueden aprender muchos.

Se me viene a la mente un ridículo movimiento de cuatro pelagatos extremistas, que salieron a decir que el barbijo es malo y que todo es parte de un plan primermundista. Semanas después, me tocó saber que uno de ellos estaba muy enfermo y que el diagnóstico era COVID, la misma persona tuvo que asumir que algo estaba mal en una lógica basada en mensajes de whatsapp y videos de dudosa procedencia en el que habla un extraño que se hace pasar por premio nobel.

En los últimos días supe de una mujer que se negaba por todo a vacunarse, por los mil problemas que tendría si es que recibía una dosis, según se lo había comentado la chismosa de su amiga todóloga que obtiene sus conocimientos del Facebook. Pasaron unos días para que la misma mujer se entere que en su casa el virus ya había dicho presente y prefirió arriesgarse a una vacuna a seguir la dirección de su habladora compañera que afirmaba que si se inmunizaba se convertiría en zombi; en fin… la hipotenusa.

CON LLAJUITA

CLAUDIO ROJAS V.

Periodista y docente universitario

[email protected]

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad