Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 25 de septiembre de 2021
  • Actualizado 10:53

#TaxiFab para voluntarios

#TaxiFab para voluntarios

Es más fácil usar una avioneta de la FAB para llevar y traer gente particular que usarlas para transportar bomberos voluntarios que arriesgan su vida por el medio ambiente y por cada uno de nosotros. Al parecer es más sencillo alquilar un avión de nuestras Fuerzas Armadas para una reunión del partido político, que movilizar helicópteros para los que luchan contra las llamas en lugares casi inaccesibles.

Hace días, otra persona perdió la vida mientras luchaba contra un incendio que destrozaba mucho a su paso. Una mujer voluntaria, una dama de lucha se encontró con un cambio de viento que provocó que un voraz incendio la ponga en mayor riesgo del que ya se encontraba. Ella se encontró de frente con la muerte, poniendo, una vez más, en tela de juicio el contexto en el que desempeñan su trabajo centenares de voluntarios.

Por mi trabajo, muchas veces conocí de cerca a las y los voluntarios, me tocó verlos en acción en diferentes situaciones, muchas veces en incendios o accidentes de tránsito, veía detenidamente su equipo de trabajo y el desarrollo de sus labores. Muchas veces ellos acuden a zonas muy accidentadas con botas compradas con el dinero de sus bolsillos, usando el mismo uniforme al que dieron duro toda la semana, porque no tienen otro, y sin nada que pueda ayudarlos a salvarse la vida, dependiendo absolutamente de su habilidad y su gran corazón que desde el pecho les grita: “Vamos, ayudemos”.

Mientras grupos de personas están listos para ir, para estar en el lugar, para luchar contra los peligros, al frente están saliendo otras personas en un avión de las fuerzas armadas, que por tener el honor de ser oficialistas pueden acceder a servicios, que –dicen- son pagados con el dinero de sus bolsillos y el sudor de sus frentes. Mientras unos ruegan por mejores condiciones, por equipo técnico que será usado para ayudar a otros, otros están usando a diestra y siniestra lo que le pertenece a todos los bolivianos. 

Qué genial sería saber que un dirigente político o sindicalista decida alquilar una aeronave para ayudar a trabajar en la sofocación de un incendio. Qué genial sería saber que diputados o senadores decidan dar “vaquita” para comprar unas botas, o uniformes para esas mujeres y hombres que estarán en la lucha constante, salvando vidas. 

Hace unos días murió Ruth Orellana, bombero voluntaria de 32 años, que además era mamá de un pequeño de tres años. Esa mujer perdió la vida mientras combatía un incendio en Melga, esta columna está dedicada a ella y también a todos los que son parte de estos equipos de ayuda y rescate. Gracias por trabajar por nosotros, gracias por seguir adelante, pese a que muchas veces tienen que mendigar para tener mejores condiciones, y que inclusive reciben malos tratos, como si fuera su obligación hacerlo.

CON LLAJUITA

CLAUDIO ROJAS V.

Periodista y docente universitario

[email protected]

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