Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 27 de julio de 2021
  • Actualizado 04:35

Reinventamos el colapso

Reinventamos el colapso

Hace un tiempo se advirtió que estaríamos peor y que los casos de coronavirus aumentarían considerablemente; salían unos y otros a pedir que por favor nos cuidemos y resulta que ahora estamos en estas.

A poco más de un año estamos peor, el número de casos subió en un nivel que nos pone a todos en alerta.

Aquí estamos después de que se pidió a toda la población que deje de lado las fiestas. Se me viene a la mente las mil imágenes de personas bailando sobre mesas, una al lado de la otra bajo el pretexto de reactivación económica.

Durante todo este tiempo me tocó viajar por varias ciudades del país y lo que más vi fue gente que ni consideraba la posibilidad de ponerse un barbijo, otros con un barbijo en el cuello o tapando solo la boca y dejando descubierta la nariz. 

Recuerdo que hace un año no se tenía el número suficiente de camas en terapia intensiva de un hospital y ahora sucede exactamente lo mismo. Me acuerdo que hace un año no había medicamentos y los que había estaban con precios en las nubes y un año después todo sigue igual.

Todos, absolutamente todos, tuvimos un año para mejorar, para estar más preparados. Sin embargo, un año después estamos igual o peor. No quisimos cuidarnos y no nos preparamos con mejor equipo médico y más contratos de profesionales de salud para nuestro país. No nos da la gana de mejorar y seguimos pensando que criticar a quien se oponga nos hará mejores personas en una situación que sigue matando personas.

Veo que en una reunión un dirigente dice que no acatará ninguna cuarentena, el mismo dirigente se compromete a organizar autocontroles en sus sindicatos, todo mientras en las calles pasa un vehículo lleno de personas sin respetar las medidas de bioseguridad. Me pongo a pensar en los que tienen el suficiente poder como para preparar un bloqueo u otra medida de presión, pero no para cumplir determinaciones de cuarentenas. 

Me pongo a pensar en los médicos que todos los días corren peligro, en esas enfermeras que están horas y horas trabajando con pacientes infectados sin contar con lo medianamente necesario para salvar más vidas y recuerdo que mientras se sacrifican, una persona camina sin barbijo por la calle. Veo a un individuo andar sin barbijo y le escucho decir que no pasa nada, mientras tanto sus seres queridos están aterrados por lo que sucede en hospitales. 

No quisimos respetar las medidas de bioseguridad y ahora no queremos hacer filas en hospitales para que se nos atienda. ¡Estamos como queremos!

CON LLAJUITA

CLAUDIO ROJAS V.

Periodista y docente universitario

[email protected]

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