Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 18 de mayo de 2021
  • Actualizado 19:47

¿Reaccionamos o aún no?

¿Reaccionamos o aún no?

Ah claro, ¿ahora sí nos tenemos que cuidar? ¿Es este el momento de cuidarnos y de tomar en cuenta las medidas de bioseguridad?

Es que a veces, no podemos estar peor, tenemos que estar con la pistola en la cabeza para reaccionar y querer que todos los demás reaccionen y hagan lo que tuvieron que hacer antes, cuando se nos dijo que un virus mortal había llegado a nuestras vidas. Nosotros siempre tan “capos” no quisimos entender y preferimos darnos una pausa en el uso del barbijo. Según algunos, es tan difícil usarlo, pero imagino que es mucho más tener un tubo en toda la garganta, en una cama de terapia intensiva.

Durante estos días nos chocamos con un incremento constante, todo mientras una persona comenta en redes sociales que el virus es una mentira que viene a afectarnos psicológicamente y  una enfermera está tratando a un paciente positivo, orando para no contagiarse y no llevar el virus a casa. La ignorancia se pasea por las calles sin barbijo.

Somos de campeonato, nos dimos el lujo de estar en campañas políticas con concentraciones masivas y escuchando a un candidato que ni por si acaso se le ocurrió que el mejor ejemplo de demostrar que sería una buena autoridad, era usar barbijo y hacer respetar el distanciamiento social.

Solo en la ciudad Cochabamba se necesitan alrededor de mil ítems para tener una capacidad mediana de atención a la población, ya sabemos qué sucederá con esa necesidad, aunque todavía quiero creer que se cumplirá; mientras tanto una casera me vende barbijos con el suyo puesto en el cuello.

Tan genios que estamos alarmados, porque se comenta sobre un nuevo encierro estricto por el incremento de casos, pero a la hora de subir a un trufi, nos damos cuenta que está reventando de gente y que el chofer decidió poner su barbijo en el tablero de su vehículo, que imagino nunca fue desinfectado.

Ahora si se habla sobre la disminución de horarios de atención en mercados, saltan sindicatos para pedir que se les deje trabajar porque carecen de recursos, mientras tanto, al recorrer caseta tras caseta vemos que el barbijo se ponen en la cabeza, en el cuello o en las manos.

El rebrote ya llegó. Por si acaso aviso a las y los que no se enteraron todavía y les pido con educación que se cuiden para que mañana no sean una cifra más en los reportes que tenemos los periodistas.

CON LLAJUITA

CLAUDIO ROJAS V.

Periodista y docente universitario

[email protected]

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