Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 20 de abril de 2021
  • Actualizado 11:47

Patada por reclamar

Patada por reclamar

Y me pateas en la cara por pedirte que uses barbijo, para que los opinólogos, sabelotodos que se esconden detrás de una cuenta de Facebook, comenten que me lo merecía por meterme en lo que no me importa. Es que no se trata de que me importe o no, se trata del hecho de que vos no uses barbijo y puedes matar a los que yo amo y eso sí me importa.

Y es que el coronavirus no solo es un virus que nos mata en tan solo unas horas, también es el mecanismo necesario para sacar lo peor de nuestra sociedad enferma. Este mal se encargó de mostrar lo egoístas que podemos ser, nuestra peor cara a la hora de ser corruptos o mientras buscamos el camino fácil. El virus nos mostró que, a pesar de estar contagiados, podemos ser tan inconscientes como para salir a las calles y llevar el barbijo por todos lados.

No nos olvidemos que este jueves es el Día de Comadres y, para aquellas damitas amantes de la juerga irregular, se convierte en la oportunidad necesaria de salir, beber y disfrutar de un día más de bailes entre el virus y el alcohol. Espero no ver a esas mismas señoritas en puertas de un hospital, rogando por un espacio para sus abuelitas que tanto aman, a las que contagiaron, sabiendo que podían evitarlo.

El coronavirus está aquí y a la gente solo le importa cuando alguien, a quien quiere, llega a un hospital, claro si es que llega a ocupar una cama en un centro de salud.  Esas personas que deciden vestirse de jarana en medio de centenares tienen mucha responsabilidad de lo que está pasando con el incremento de casos; imagino que se trata de un hecho que debe ser sancionado por las autoridades.

No hay día en el que no sepamos de una fiesta clandestina, en el sur o norte de la ciudad. A la hora de fiestear en media pandemia, la situación de contagios probables es la misma, la única diferencia es que algunas fiestas se clausuran y otras, al parecer son invisibles para algunas autoridades.

Sucede que en el país, nosotros también somos responsables de muchas muertes y tantas familias golpeadas. Nuestras autoridades deciden controlar de vez en cuando, pero solo es necesario organizarnos, salir a marchar en contra de una cuarentena y listo, la medida queda anulada; eso sucedió en Trinidad cuando pudo más la presión social de unos cuantos para que se habiliten fiestas de Año Nuevo. Lo mismo pasó en Cochabamba con transportistas que en varias ocasiones se salen con la suya y hacen retroceder a una alcaldía que poca autoridad tiene. Ay caray, no hay problema, por ahí alguien dice: “somos inmortales”.

CON LLAJUITA

CLAUDIO ROJAS V.

Periodista y docente universitario

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