Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 27 de enero de 2022
  • Actualizado 11:03

Parque Tunari o barrio Tunari

Parque Tunari o barrio Tunari

La ignorancia provoca un incendio en el parque Tunari, sin importar lo que ocasione; el loteador vende terrenos y da la orden de prender fuego a todo para que un nuevo barrio nazca, mientras engaña a mucha gente. Todo esto sucede mientras un voluntario tiene que arriesgar su vida para apagar el siniestro en áreas inaccesibles y sin ayuda de nadie, es más, con la inversión de su bolsillo para botas y uniforme; sabe que ni comida le darán y no importa, él quiere ayudar.

Este contexto nos muestra lo que sucede durante el año. Cochabamba es víctima de incendios que tienen un trasfondo basado en lo ilegal, en el “metele nomás”. Nuestra Llajta se está quedando sin áreas verdes a vista y paciencia de todos. Cuando nos toca subir a los incendios en el Tunari vemos las nuevas construcciones, las nuevas calles y los nuevos barrios; día a día la mancha urbana va creciendo descontroladamente y sin ningún tipo de planificación. 

El supuesto límite del parque es solo una línea imaginaria que en realidad sirve para recordarnos que alguna vez fue área protegida. Ahí arriba, el cumplimiento de la norma se perdió hace mucho tiempo, se construye sin discriminación alguna; están enormes chalets lujosos y pequeñas viviendas, una al lado de la otra y en un lugar que tendría que estar ocupado por plantas nativas, árboles frondosos y fauna que hace tiempo ya se fue.

Y quién para todo eso, nadie. Nadie se hace cargo, nadie dispara, por lo menos una idea de solución, lo importante es ahora crecer e ir avanzando a costa de un pulmón natural que tanto se necesita en nuestro contexto.

Mientras la ciudad crece en una total ilegalidad, los incendios aparecen en cualquier momento, no importa hora ni día, para los loteadores cualquier día es oportuno para hacer crecer hectáreas de terreno habitable. 

En medio de todo lo malo surgen los voluntarios, aquellos que se ponen un uniforme viejo, unas botas desgastadas y se suben a un vehículo que apenas funciona para ir a luchar contra las llamas y darle una oportunidad más a nuestra sociedad.

Hablar de los voluntarios es mencionar a toda esa gente que le dedica su tiempo a ayudar, es resaltar a todas y todos aquellos que pueden perder la vida, como ya sucedió en varias oportunidades, todo por ir a un incendio en medio cerro y luchar contra el mal provocado por esos fantasmas que nunca aparecen o que desaparecen como por arte de magia. Los incendios están ahí y los que los provocan jamás son encontrados… medio raro. Nos estamos matando;  nuestras áreas verdes se extinguen, nuestros animales silvestres son asesinados, pero no importa, la ciudad crece y los barrios son más grandes, como si eso fuera lo que de verdad importa.

CON LLAJUITA

CLAUDIO ROJAS V.

Periodista y docente universitario

[email protected]

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