Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 07 de mayo de 2021
  • Actualizado 14:22

Pandemia y Protestas

Pandemia y Protestas

Marchas, movilizaciones, protestas o cualquier acción que aglutine a muchas personas se muestran como el camino para quienes creen ser inmortales en épocas de pandemia.

Escribo al respecto porque en los últimos días no escuchamos opciones distintas a las que no estén relacionadas a concentrar multitudes en protesta por la nueva fecha de elecciones en el país. Desde las representaciones que no están de acuerdo con la nueva fecha solo se escuchan voces de protesta en las calles, y sí, en medio de una emergencia sanitaria que tiene a muchas personas enfermas y a otras ya muertas.

Los golpes de la realidad están llegando a todos los sectores políticos, a los estratos sociales y a los pobladores de todas las regiones sin discriminación alguna; el virus que está entre nosotros nos muestra que no elige, que no discrimina, que no pide permiso y, pese a todo esto, nosotros seguimos indiferentes con la realidad. El país ya sobrepasó los 70 mil casos positivos oficiales, ya tenemos más de 2.600 decesos, a esto debemos sumar al tanteo la cantidad real de personas que se suma a las listas, pero que no existe en los informes porque no se tomaron las pruebas o porque siguen esperando sus resultados.

Y qué importa, ya que esta realidad no aparece como motivo de preocupación, mientras muchas personas hoy ruegan por un espacio barato en un hospital, otras se preparan para salir a las calles a protestar al lado de un virus mortal. No estoy en contra de la libertad de luchar por una Bolivia mejor, lo que no puedo comprender es que se tenga tanto por delante de la salud de nuestra gente.

Escucho las voces que reclaman una elección, veo a las personas que emiten los discursos de protesta exigiendo un proceso electoral y, en un cambio repentino, el contexto nos vuelve a mostrar que alguien más se contagió, que otra persona acaba de fallecer y que un hospital colapsó. La situación nos da sopapo tras sopapo, intenta decirnos constantemente lo que está sucediendo y, pese a todo, no queremos ver, no nos da la gana de abrir los ojos para darnos cuenta que nos estamos muriendo.

Pandemia y protestas, una receta exitosa para quienes no valoran su vida y se creen invencibles. Por ahí escuché decir: “Ojalá solo ellos se contagiaran”, sin embargo, se trata de que todos estemos bien, de que una sociedad entera pueda entender lo que estamos viviendo.

¿Quién quiere estar en cama luchando contra un virus, muriendo por falta de aire?

CON LLAJUITA

CLAUDIO ROJAS V.

Periodista y docente universitario

[email protected]

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad