Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 14 de junio de 2021
  • Actualizado 22:48

La fiesta de una muerte anunciada

La fiesta de una muerte anunciada

Dicen por ahí que guerra avisada no mata, sin embargo, creo que en nuestro país es todo lo contrario. Sabíamos que nuevamente tendríamos al coronavirus en nuestras puertas, tomando nuestros nombres en su lista y pese a eso decidimos festejar, salir, evitar el barbijo y olvidar el distanciamiento social para enfermarnos y, en algunos casos, provocar la muerte de nuestros seres queridos o la nuestra.

Sentimos que las cosas mejoraban, nos relajamos y ahora vemos que el maldito virus solo tomaba impulso. Mientras escribo esto, me entero que muchos jóvenes están en camas de hospital, tal vez algunos de ellos estuvieron en grandes concentraciones, una parrillada o una fiesta de locura, en la que cuidarse de la enfermedad era la última opción. Mientras escribo esto, tal vez te acordaste que fuiste vos el que podría ser el causante de un contagio a mamá o papá y ahora estás en busca de medicamentos o una cama de hospital.

A todo lo mencionado, tenemos que sumar una situación política de alargue de periodos de autoridades en Bolivia, un alargue que hace mucho le quitó potestad a quienes están a la cabeza de alcaldías y gobernaciones, y que en su mayoría solo están improvisando.

El año pasado me tocó estar en una ciudad en la que se acabaron los medicamentos más importantes que son usados para  luchar contra el virus, hoy acabo de enterarme que la situación es la misma. Muchos medicamentos ya no se pueden encontrar y otros están a punto de desaparecer de farmacias. 

Día a día aumentan los pedidos de ayuda de familias que tienen a una persona en un hospital; nuevamente aparecen las solicitudes de plasma hiperinmune, y en las calles se pueden ver largas filas de personas que tienen coronavirus y están esperando por atención médica o trámites en seguros sociales.

A todo esto tenemos que mencionar a los sabelotodo y críticos que se creen médicos, ministros, sociólogos, aquellas y aquellos que están en contra de todo y nada, pero que a la hora de asumir medidas de bioseguridad no pueden usar un simple barbijo, y que mayormente están escondidos detrás de un perfil falso de Facebook. Ellos que salen a protestar por qué se hace o por qué no,  basan su reacción en el “dice” y  solo se ponen en el lugar de, cuando están enfermos o tienen a algún cercano con el virus.

El cómo estamos en relación al coronavirus es culpa de casi todas y todos, el cómo estaremos mañana depende de nosotros y de nadie más. ¿Qué actitud pretendes tomar al respecto?

CON LLAJUITA

CLAUDIO ROJAS V.

Periodista y docente universitario

[email protected]

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