Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 06 de mayo de 2021
  • Actualizado 09:10

Estamos golpeados, nuestros bolsillos llevan poco menos de lo necesario, tantos negocios familiares cerraron, tantas personas perdieron sus fuentes laborales, estamos contra la pared en medio de una pandemia que volvió. Según profesionales, con mayor riesgo para quienes adquieren el virus.

No queremos ni siquiera pensar en la posibilidad de estar nuevamente encerrados por cuarentenas estrictas que nos mantengan confinados mientras muchos sueños se destruyen; mientras todo eso pasa por nuestras cabezas, vemos que están aquellos que están emprendiendo con un crucifijo en la boca, pidiendo que todo funcione y que las cosas mejoren.

Pasó el año en el que se tomaron algunas medidas económicas para tratar de paliar la situación de miles, y ahora quienes tienen créditos bancarios de diferente tipo tienen que empezar a pagar sí o sí, así lo determina la norma. Cuántas familias estarán verdaderamente listas para cancelar su cuota del mes, con el dinero suficiente para afrontar la deuda, pagar la alimentación de los suyos y cumplir con los servicios básicos.

Estamos heridos de muerte; lo que está sucediendo nos puede matar de una u otra manera y necesitamos acciones inmediatas de todas y todos y es aquí donde entra nuestra responsabilidad, la que tiene que provocar la necesidad de usar un barbijo y mantener el distanciamiento social. Ahí tal vez el mayor problema, porque por un lado gritamos ¡queremos trabajar! mientras llevamos el barbijo en el cuello, poniendo en riesgo a nuestra familia y a nosotros mismos. Nos llenamos con ira cuando alguien nos pide que nos pongamos un barbijo, como si fuera un terrible insulto el hecho de que alguien se tome la molestia de hacerlo.

Mientras estamos en medio de una pandemia y las presiones económicas que nos pretenden quitar el pan de la boca, las noticias nos anuncian que el gobierno boliviano sospecha que la nueva cepa del coronavirus ya está en el país. Estamos con el riesgo en casa, ya que se puede cerrar el ingreso  de pasajeros que llegan en vuelos desde Europa, pero ¿qué pasa con tanta gente que llega de los demás continentes, o los que arriban a Bolivia por una carretera o camino?.

No puedo dejar de lado las anunciadas campañas electorales que incluyen caravanas, concentraciones con la participación mayoritaria de quienes ven a los gritos y petardazos como el camino a la fuente laboral en un municipio o gobernación, todo mientras se anuncia el incremento de casos y médicos piden que no se llenen hospitales con pacientes que podrían ser tratados en casa. 

CON LLAJUITA

CLAUDIO ROJAS V.

Periodista y docente universitario

[email protected]

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