Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 11 de abril de 2021
  • Actualizado 06:40

Sin dinero y con hambre

Sin dinero y con hambre

Dos parejas de comerciantes caminan por una calle ofreciendo sus productos, un grupo de payasos usa un megáfono para ofrecer un repertorio de chistes y bailes a los vecinos de un barrio acercándose a las ventanas de edificios y casas para recibir dinero o víveres; mientras todo eso sucede, otras personas deciden encadenarse a un poste y amenazan con inmolarse si es que no les devuelven sus aportes a las AFP.

A un país se le acaba el dinero que tenía guardado en los bolsillos, millones de bolivianas y bolivianos sufren la otra consecuencia de la pandemia, el golpe económico, mientras tanto las ollas están cada vez con menos alimentos para cocinar.

Ya pasamos los cinco meses entre pandemia y cuarentenas de todo tipo. Otro aspecto en el que no se está trabajando es el de la reactivación económica de nuestras regiones y el país, con tal desorden que de manera ilegal unos sí pueden trabajar y otros deben cerrar sus actividades por las restricciones.

La ausencia de circulante ya no es solo una sensación relacionada a la falta de labores, ahora la gente siente en sus bolsillos, y con fuerza, el no tener el dinero suficiente para hacer sus compras básicas. La población en todas las regiones ya está herida en su economía y a esto se suman varias deudas, muchas con entidades financieras, préstamos que no se podrán pagar en varios casos porque las actividades de mucha gente se paralizaron del todo y a penas alcanza para comer.

La platita se nos acaba y a esto se suma el cierre de muchas microempresas, empresas medianas y grandes; por donde veas y preguntas, escucharás a alguien decir que perdió su negocio, que se quedó sin trabajo o que su fuente laboral está a punto de cerrarse.

Las fuentes laborales están disminuyendo, es una realidad que requiere de acciones inmediatas desde todas las instancias administrativas del Estado. Cada día hay más niñas y niños sin un desayuno, almuerzo o cena.

El coronavirus no para, sigue matando gente y contagiando a miles; la pandemia nos golpea día tras día y a esto se suma la cruda realidad económica que obliga a muchos a conseguir una motocicleta para poder hacer “delivery”, buscar los permisos correspondientes y salir a las calles. Otras y otros optan por el comercio ambulante, el producto a la venta es lo de menos, lo que preocupa es que cada día los compradores son menos. No podemos dejar de lado la venta por redes sociales que se convirtió en una pequeña posibilidad de llevar el sustento al hogar, así estamos y esta es nuestra realidad.

¿Y se piensa hacer algo al respecto? Mientras la lucha política está enfocada en elecciones presidenciales, un país siente con mayor fuerza el hambre.

CLAUDIO ROJAS V.

Periodista y docente universitario

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