Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 28 de enero de 2022
  • Actualizado 15:23

¿Antivacuna?

¿Antivacuna?

¿Qué hacer frente a esas personas que no creen en el coronavirus, las que ahora dicen que la vacuna no sirve o es dañina y ante todas aquellas a las que no les da la gana de usar un barbijo? Tal vez no importaría si es que ellos vivieran completamente aislados, lo malo es que están en medio de la población, contagiando o haciéndose contagiar.

Me duele y siento mucha rabia al pensar en toda la gente que se murió en todos estos meses a causa del maldito virus. Me pongo a pensar en todas esas personas que fallecieron y que oraban por un medicamento o por una vacuna; recuerdo que muchas veces tuve que ver de cerca a toda esa gente que necesitaba oxígeno y que días después terminaba enterrada en una zona COVID de un cementerio.

Trato de no perder la cordura al escuchar que alguien (gritando e insultando) declara que no puede dejarse envenenar con “una vacuna del demonio”. Está bien, cada uno cree en lo que quiere, lo que no está bien es fregar a los demás, contagiar y esparcir un virus que pudo ser controlado en su momento.

Primero estaban los que salían a decir que el virus no existía, que todo es un plan de terceros que buscan conquistar el mundo y someternos a las injusticias intergalácticas, o algo así; después aparecieron los que no creen en el barbijo o en lavarse las manos, afirmando que lo que se estaba buscando era enfermar a la gente, alarmándola para que esté asustada. No falta el que dice que el barbijo no deja respirar, o que se encarga de matarnos en vez de protegernos, ahí mismo se puede incluir a los genios que se ponen el barbijo en el cuello o debajo de la nariz.

Como si fuera poco, ahora llegan los antivacunas, gritando y protestando por su libertad, esa libertad por decidir, la misma libertad que tiene cualquier persona de no ser contagiada por un irresponsable. Llegaron los antivacunas afirmando que mucha gente se está muriendo a causa de las vacunas, es a estas personas a las que les pregunto: ¿quiénes? ¿dónde? ¿cuándo? Cada día escucho decir que a causa de las vacunas se muere mucha gente y hasta ahora no se conoce públicamente ni un solo caso en el mundo.

Tienen tiempo para buscar cualquier pretexto sobre la vacunación, pero no hay tiempo para cuidarse de verdad, incluso ahora llegaron las personas que usan temas religiosos para argumentar su rechazo a un proceso de inmunización. En este grupo de gente se considera que Dios no quiere que nos vacunemos y que se está atentando contra la creencia de los que quieren ir al cielo por ser almas de bien.

Estamos así, muchos luchando contra una pandemia y otros pocos siendo un verdadero problema ignorante.

CON LLAJUITA

CLAUDIO ROJAS V.

Periodista y docente universitario

[email protected]

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