Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 06 de mayo de 2021
  • Actualizado 07:51

¿2020 ya te vas?

¿2020 ya te vas?

Se va un año de héroes, de gente que luchó por su vida y, aunque perdió su última batalla, ganó un lugar en el cielo. Se va un año en el que muchas y muchos se reinventaron, aprendieron a esforzarse más, a llevar el pan al hogar y a valorarlo a la hora de compartir en familia.

Se va un año de llanto y dolor para quienes se quedaron aquí y tuvieron que despedir a ese ser amado que se fue a causa de un virus mortal, que sin pedir permiso tocó puertas al azar anunciando que le llegó el momento a alguien. Un año de luto, sin lugar a duda, para tantas familias en el mundo.

Vienen a mi mente las mañanas en las que despertaba y me anoticiaba de que alguien más se había muerto a causa del coronavirus, otra persona que nos dejaba y que pasaba a descansar, en muchos casos, después de una lucha que parecía interminable cada minuto que pasaba. Cada día atento a las cifras, a los decesos y a los recuperados.

Veía como se desplomaba el negocio que una familia emprendió hace unos meses, invirtiendo hasta su último centavo, segura de que se trataba de la oportunidad de su vida y sin saber que llegarían las cuarentenas a destrozar esperanzas; una a una las oportunidades se mataban, llegaban los meses de confinamiento para vivir de lo que se pueda, comer lo que hubiese.

Fue un año de sinsabores, llenos de desesperación, desesperación de aquella mujer que vio morir a su esposo, estando embarazada, todo a causa del virus que ella llevó a casa, desde el hospital donde trabaja como enfermera. Un año de dolor para aquella hija que vio morir a su padre en una cama improvisada, construida con tablas y bajo un techo de hojas, sin poder comprarle siquiera una lata de mentisan. Ese fue este año.

Estamos a horas de un nuevo año con el aviso de que el rebrote ya llegó, empezaremos una nueva gestión con todos los problemas que hace meses ayudaron a que los nuestros se mueran. Los hospitales no tienen los respiradores suficientes, ni el número de camas podría soportar a la cantidad de pacientes previstos.

Estamos en medio de un sinfín de necesidades sanitarias y así nos tocará afrontar una segunda ola. 

Unos dicen que estamos más fuertes y que no se parecerá a lo que ya vivimos, otros creen que será una temporada aún más difícil, sin embargo, aquí estamos, de pie para batallar con un barbijo bien puesto y el distanciamiento social, esperando al año que viene, con todo, a luchar.

CON LLAJUITA

CLAUDIO ROJAS V.

Periodista y docente universitario

[email protected]

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