Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 21 de junio de 2021
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Violencia con B de belleza III

Violencia con B de belleza III

En la edad media había un concurso para premiar a la joven que mejor cuidaba de sus padres enfermos. En la virtud hay belleza; pero es posible que exista belleza sin virtud o dicho de otra manera: ¿Qué es la belleza sin la virtud?

Una convocatoria nos da pautas muy concretas de lo que se considera belleza. Primero hay que ser joven, tener entre 17 y 28 años de edad, segundo ser delgada y de figura armoniosa, medir al menos 1,68 metros. (sin tacos) y ser bonita de rostro. ¡Procusto quedó pequeño!

Pero como la belleza debe ser también interna, la aspirante debe ser virtuosa y  “simpática de trato”, es decir debe ser agradable para los demás, con ser complaciente y no tener ideas polémicas o ser inflexible al defenderlas lo habrá logrado.

La virtud en este caso pretende ser asimilada o reducida a la “moral”, cualquier aspirante debe: “poseer una conducta moral intachable” y aquí podría complicarse el asunto, pues no aclara si se refiere a una moral social, individual, sexual, religiosa u otra.

Ser soltera  y “probar que no ha tenido hijos propios”, ya está claro que es moral sexual de la que se habla,  bajo esta lógica irreprochable también queda expuesto que no puede ser bella una mujer casada o soltera con hijos.

El mensaje de la convocatoria es claro: para ser bella no hay que ser inteligente o culta, con poseer  una cultura general “aceptable” es suficiente y  así escuchamos a las mises exhibir sin rubor su desnuda ignorancia en las pasarelas y aunque nos han hecho reír o sentir bochorno ajeno, eso no está bien.

¿Haber nacido mujer?!.  Francamente no entiendo qué tiene que ver este requisito con la “belleza” que se promueve  en estos concursos, a menos que…

Por otro lado, si la idea es ir contra las modificaciones físicas, por qué no se exige a las candidatas como requisito no haberse sometido a cirugías estéticas que han causado lesiones irreversibles e  incluso la muerte a varias de ellas.

Aunque quizás como dicen algunos las mujeres “feas, gordas y traumadas”  hacemos política con algo tan inocente y natural como es el honesto emprendimiento económico y cultural de organizar un concurso de belleza… Al fin y al cabo los concursos de belleza son para quienes gustan de ellos y para muchos una adolescente de 17 años puede decidir de manera autónoma participar, aunque paradógicamente no pueda ejercer su sexualidad con la misma libertad.

Pero así como no está prohibido matarse lentamente fumando un cigarrillo, tampoco es posible que se lo vendan sin advertirle de los riesgos; por eso también es necesario  debatir y alertar sobre el impacto en la salud  de los estereotipos de belleza que promueven  y su estrecha relación con la violencia sexual y los feminicidios.

ABAJO Y A LA IZQUIERDA

CECILIA CHACÓN R.

Feminista y concejala por la ciudad de La Paz

[email protected]

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