Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 07 de julio de 2022
  • Actualizado 12:20

Pormishuevismo

Pormishuevismo

Si antes los estilos arquitectónicos se caracterizaban por su búsqueda de  resistencia al tiempo, perfección técnica para lograr la armonía, como en el renacimiento, o por composiciones basadas en la conjunción de figuras policéntricas, curvas y espirales como en el Barroco, ¿qué características tiene la arquitectura de nuestros días? ¿Qué tienen en común las principales edificaciones urbanas en nuestras ciudades? 

Esas preguntas me daban vueltas la cabeza al enterarme de la inauguración, hace unos días, de una Torre verde en La Paz,  impulsada por el empresario Doria Medina y que compite claramente en altura (150 mts) con la Casa Grande del Pueblo (120 mts); levantada en la gestión de Morales. Las dos construcciones plantean una simbología de la disputa entre el poder económico y el político esforzándose por destacar  brutalmente sobre el resto del conjunto urbano, marcando su impronta y su visión de modernidad y progreso. 

Está claro que en nuestras ciudades la estética y la funcionalidad (ambiental o social) han sido desplazadas por el atractivo y rentabilidad comerciales, priman los beneficios económicos de pequeños grupos de poder por encima de las necesidades urbanas y se construye nomás  sin respetar condiciones de seguridad, menos aún normas ambientales o técnicas, ¿por qué hacerlo? Si total se puede sobornar, regularizar e incluso hacer leyes de excepcionalidad, dependiendo el caso. 

Ese es el verdadero común denominador de las construcciones en nuestras ciudades, el incumplimiento de reglamentos, la especulación, es hacer lo que se quiere hacer porque se puede (ya sea porque se tiene dinero, poder o ambos) es la materialización arquitectónica del egoísmo, que simplemente no respeta las normas ambientales, patrimoniales o arquitectónicas, que se piensa como elemento aislado del conjunto, es pensar en la satisfacción del ego personal o en el lucro antes que en el bien común. 

Erikc Harley, un artista y urbanista español, ha dado en el clavo nombrando a esta tendencia mundial: Pormishuevismo en alusión a la  película Huevos de Oro, protagonizada por Javier Bardem que personifica a un arquitecto obsesionado con los rascacielos como proyecciones de su miembro viril.

ABAJO Y A LA IZQUIERDA

CECILIA CHACÓN R.

Feminista y exconcejala por la ciudad de La Paz

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