Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 05 de julio de 2022
  • Actualizado 15:54

Octubre urbano: amar la ciudad

Octubre urbano: amar la ciudad

Caminar por las ciudades de Bolivia con mirada atenta al entorno y a los demás siempre es revelador; la observación es una fuente de conocimiento e incluso aprendizaje, aunque este no siempre sea bueno. 

Los seres humanos buscamos la aceptación de nuestro grupo social hasta por cuestión de sobrevivencia y para eso aprendemos los códigos de comportamiento del colectivo al que queremos pertenecer.

Desde violencia hasta moda y malos hábitos como el pasarnos el semáforo en rojo o tirar basura en la calle, son prácticas comunes que se naturalizan y reproducen. 

Este fenómeno es un importante campo de estudio;  pero sobre todo una preocupación para los gobiernos locales que creen haber encontrado en la cultura ciudadana una especie de panacea a estos males. En algunas de nuestras ciudades el ejemplo más familiar es el de las cebritas. 

Pero seamos autocríticos: este hermoso proyecto que ha trascendido fronteras, que se ha ganado el cariño y reconocimiento de la población, pese a la resistencia que tuvo en un inicio, lamentablemente no ha logrado cumplir el propósito con el que fue creado: lograr que los ciudadanos usen el paso de paso de cebras y que este sea respetado por los conductores. 

Hace unos días, en un conversatorio del Instituto Boliviano de Urbanismo con  el exalcalde de Bogotá Paul Bromberg,  él decía, a partir de la experiencia bogotana, que el éxito de estos programas radicaba en su vinculación directa con las máximas autoridades, es decir los alcaldes. 

Esta relación permitió que la  “cultura ciudadana”  tenga el respaldo necesario para articular y movilizar a todo el aparato municipal en torno a sus intervenciones. Allí a diferencia de acá, el programa sí tuvo logros importantes, como la mejora del comportamiento de los ciudadanos respecto al cuidado de la ciudad y de los lugares públicos, aunque tampoco logró todo lo que se propuso, por ejemplo, no hubo reducción del maltrato infantil ni de la violencia intrafamiliar, aunque fue uno de los primeros en ponerlo como problema público. 

La cultura ciudadana puede transformar comportamientos en ciertos espacios; sin embargo, no logrará que las personas cambien sus concepciones, muchas de ellas culturales, o que amen a su ciudad.

ABAJO Y A LA IZQUIERDA

CECILIA CHACÓN R.

Feminista y exconcejala por la ciudad de La Paz

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