Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 27 de julio de 2021
  • Actualizado 09:09

A la memoria de Ivanbor

A la memoria de Ivanbor

“…Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti…” J. Donne

Cada muerte nos enfrenta a nuestra propia muerte. Cuando la muerte toca nuestras vidas nos hace conscientes de que ante ella somos iguales todos: ricos, pobres, jóvenes y viejos, buenos y malos. Dicho sea de paso, yo sí creo que hay novios feos y muertos malos, y además creo que hay que decirlo.

La pandemia nos está acostumbrando de cierto modo a recibir diariamente la noticia de que algún familiar o amigo ha muerto; pero, aunque nos creamos ingenuamente que hacerse a la idea es suficiente, la realidad siempre supera cualquier posibilidad para la que nos hemos ejercitado y nos demuestra que nunca; pero nunca estaremos suficientemente preparados.

Perdemos padres, amigos, compañeros y es innegable que algo de nosotros se muere con ellos, y para mayor pesar en el momento: seguimos vivos con nuestro dolor y más conscientes que nunca de la fragilidad de nuestra existencia.

Nos duele nuestra humanidad que se sabe impotente frente a la muerte y sus circunstancias, nos duele el vacío, nos duelen nuestros actos y las palabras dichas o silenciadas… nos duele la vida. Mientras que a nuestros muertos ya no les duele nada.

Quizás este sea el único alivio inmediato que podemos hallar ante su pérdida, después de eso solo queda esperar que el tiempo traiga el consuelo a nuestras vidas y aunque ahora nos parezca imposible, eso ocurrirá. Como también ocurrirá cuando nos toque el turno de ser los ausentes.

 Hasta entonces cada quien viva su duelo; pero no se muera en vida; al contrario, que la muerte le haga más consciente del valor del presente y de la vida, pues así como una parte nuestra se muere junto a un ser querido, también algo suyo se queda vivo con nosotros y como dicen por ahí, seguirán vivos mientras los recordemos.

Personalmente tengo la convicción de que nuestros seres amados quisieran que viviésemos sin sentirnos culpables por seguir vivos, que vivamos intensamente sin postergar las cosas  y que de vez en cuando brindemos: por la memoria de los que no están y por la memoria de los que seguimos…

ABAJO Y A LA IZQUIERDA

CECILIA CHACÓN R.

Feminista y exconcejala por la ciudad de La Paz

[email protected]

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