Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 25 de septiembre de 2022
  • Actualizado 09:40

Jodidos estamos todos

Jodidos estamos todos

El narcotráfico es un problema estructural en Bolivia, por eso hay que enfocarlo desde una perspectiva histórica y con datos, para comprender lo que está ocurriendo en el país.  

En la época de las dictaduras militares de los 70 y principios de los 80, la imagen de Bolivia estuvo muy desgastada y comprometida con el narcotráfico. De hecho, la caída de García Meza, el último gobierno militar, fue precipitado por denuncias de nexos con el narcotráfico, por lo que Luis Arce Gómez y Faustino Rico Toro fueron extraditados a Estados Unidos, donde cumplieron penas por ese delito. 

Unos años después, en Huanchaca,  asesinaron al investigador Noel Kempff Mercado junto a miembros de su equipo científico y la accidentada investigación de ese crimen develó esquemas de protección a la actividad ilícita promovidas desde el mismo Estado. 

Durante el periodo neoliberal, además del ajuste económico, se implementó una política de lucha contra el narcotráfico muy dura. Se aprobó la Ley 1008, se crearon fuerzas antidroga en la Policía, el Poder Judicial y la Fiscalía. Fue un proceso crítico y muy marcado por la violencia con la que los gobiernos esperaban  limpiar la imagen de tolerancia o encubrimiento al narcotráfico. 

Imposible olvidar que a principios de los noventa, una sola foto de los dirigentes miristas con un narcotraficante y la acusación de haber recibido aportes para su campaña prácticamente liquidaron a un gobierno. Entre las pruebas se filtraron grabaciones en las que se escucha a Oscar Eid (el hombre de confianza del presidente Paz Zamora) diciendo al enviado de Oso Chavarría, la que será una de las frases más recordadas de la política boliviana: jodidos estamos todos.   

Los “narcovínculos” sacudieron la gestión del Acuerdo Patriótico, por haber garantizado protección e impunidad a las operaciones ilícitas paradójicamente, a través del propio ministro de Gobierno y jefes policiales antidroga. 

Como vemos, no es nuevo que la corrupción y el crimen organizado en torno al narcotráfico hayan permeado las estructuras del Estado, encargadas precisamente de combatirlo; pero sí lo es, la forma en que se pretende ignorar y dejar pasar, las  ahora cada vez más frecuentes y escandalosas denuncias al respecto.

ABAJO Y A LA IZQUIERDA 

CECILIA CHACÓN R.

Feminista y exconcejala por la ciudad de La Paz

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