Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 03 de diciembre de 2021
  • Actualizado 07:05

Hipaso y el autoritarismo

Hipaso y el autoritarismo

Hace un tiempo se publicó, un artículo que especula que la muerte del filósofo presocrático Hipaso de Metaponto, que según el mito fue lanzado al mar,  podría haberse debido a un hallazgo tan “peligroso” que sacudía las bases del pensamiento pitagórico. 

La escuela pitagórica sostenía que el universo puede explicarse través de los números  naturales y las relaciones numéricas, también creían en la transmigración del alma, por lo que adoptaron  una alimentación vegetariana y una forma de vida orientada a alcanzar la inmortalidad. 

Uno de los seguidores de Pitágoras, intentando aplicar el teorema de Pitágoras a un triángulo con dos lados que miden uno, descubrió que la raíz cuadrada de dos es un número intermedio entre uno y dos, cifra que no podía expresarse en números naturales y aunque no descubrió los números irracionales tropezó con los límites y vacíos del pensamiento Pitagórico. Ese sería el móvil de su asesinato. 

Yo más bien creo, que la razón es más simple, quizás más triste y más humana: el miedo. En este caso desencadenado por la incertidumbre que emerge  de la pérdida de confiabilidad en el conocimiento adquirido y transformado en  dogma, es decir: la sacralización del saber, la adopción de una verdad absoluta que debe imponerse a toda costa  y defenderse de toda idea contraria. No esta demás decir que esa es una actitud anticientífica, pues frena el desarrollo de conocimiento mostrándose incapaz de superar la contradicción por medio de la razón; pero sus consecuencias no quedan ahí, esta lógica condujo a la humanidad a la inquisición, al fascismo y nos sigue empujando al desastre. 

La historia verídica o no, la traigo a colación para llamar la atención sobre el riesgo de dejarse ganar por el miedo, volverse condescendiente y callar frente al abuso; por eso no podemos callar frente a los abusos cometidos  por el Gobierno transitorio, que en lugar de alejarse de las malas prácticas de la anterior gestión, las reproduce con entusiasmo: nepotismo, autoritarismo e instrumentalización de la justicia se suman al continuismo en las políticas depredadoras de la madre tierra. Las acciones de quienes hoy se autoproclaman restauradores de la democracia, solo huelen a revancha y a vergüenza

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