Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 25 de enero de 2022
  • Actualizado 18:50

Francisco y José Luis

Francisco y José Luis

En un planeta que enfrenta el cambio climático y soporta una población mundial que ronda los 7.9 billones de personas, el Papa Francisco llama egoístas a quienes prefieren tener mascotas y no hijos. 

El Pontífice está preocupado por el descenso de la tasa de natalidad en el mundo. Tuve que informarme y verifiqué que la misma ha bajado de alrededor de 2,07% en 1970 a 1,08 % en 2019; sin embargo, esta reducción es relativa porque la población sigue creciendo y al ritmo actual el Papa no tiene de qué preocuparse; pero el planeta sí, porque al 2030 seremos 8.5 billones, pese a que unos cuantos o muchos decidamos no reproducirnos.  

Tener hijos, cuando se puede elegir, también implica valorar las condiciones personales, familiares, económicas e incluso ambientales. No todo es multiplicarse y compartir miserias, como la romantización de la pobreza predica. Por eso creo que se debe respetar la decisión de quienes deciden no procrear o renuncian a la maternidad con la esperanza de que sus hijos puedan tener una “mejor vida”. 

Por ello, más allá de las circunstancias, es justo que se acompañe la decisión de la mujer que hace unos días dejó a su bebé, con una carta que expresaba precisamente eso y se detenga el acoso al que está siendo sometida, porque llamamientos e invocaciones al ejercicio de la paternidad, ni en este ni otros casos se han visto.  

El Papa, miembro de una institución que promueve la castidad, dijo que no tener descendencia “quita humanidad” y ahí apareció José Luis, el hombre que viviendo en la calle le celebró el cumpleaños a su perro y nos conmovió a todos, precisamente por eso: por su humanidad, esa que el Papa da por perdida en quienes prefieren a los animales. 

No pudo haber respuesta más contundente que el gesto sincero de alguien limpio de corazón; pero hay algo más… Desde que se hizo viral el video que capturó esa íntima celebración, le ha empezado a cambiar la vida al “Choco” como lo llaman, ya no duerme en la calle, ahora comparte un cuarto con Shaggy (el cumpleañero) y Nena, está recibiendo ayuda e incluso sueña con tener una fundación para ayudarlos. 

No sé qué pensará usted, y menos el Papa, pero creo que a José Luis su amor por los animales lo salvó y recibió un milagro.

ABAJO Y A LA IZQUIERDA

CECILIA CHACÓN R.

Feminista y exconcejala por la ciudad de La Paz

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