Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 22 de junio de 2021
  • Actualizado 13:03

Es odio, no es amor

Es odio, no es amor

Al 8 de abril de este año ya contamos con 33 feminicidios denunciados, es decir, seguimos arrastrando como fatídico destino el que aproximadamente cada tres días muera una mujer en Bolivia por el solo hecho de serlo. La mayoría de ellas fueron victimadas por sus parejas o exparejas, tenían entre 20 y 30 años y sus muertes dejaron al menos 40 niños y niñas en la orfandad. Penosamente Cochabamba concentra en estos cuatro meses el índice más alto de feminicidios (25%).

En los feminicidios, el autor no es un hombre enamorado que “mata por celos” como erróneamente todavía resaltan algunos titulares noticiosos: “ahorca a su esposa guiado por los celos”. Estos encabezados alimentan un imaginario romántico entorno al hecho y exoneran o justifican al feminicida, como un amante incomprendido, cuando lo suyo es puro odio.

Las noticias superficiales esconden las raíces estructurales de la violencia, perpetuando roles de dominación y sometimiento de las mujeres, las culpabilizan directa o indirectamente de la violencia que sufren e incluso neutralizan su capacidad de acción. El papel de la prensa es trascendental para entender y enfrentar la violencia para lograr que en un futuro podamos leer que en nuestro país ya no muere una mujer cada tres días. Por eso es necesario que las y los periodistas apliquen un enfoque de género en su trabajo, que no es otra cosa que reconocer que en nuestra sociedad existen asimetrías en las relaciones entre mujeres y hombres a todo nivel. Son inequidades que se reflejan en la política, en la familia, el trabajo, etc.

La violencia feminicida no surgió de la nada el día que reclamó a su víctima, hay que tener presente que antes de llegar a matar a una mujer el agresor la ha aislado y sometido progresivamente a humillaciones, insultos, maltrato psicológico, físico o sexual. Generalmente, la muerte de la víctima es la culminación del ejercicio de poder y dominación de un hombre machista sobre ella.

En estos delitos, el feminicida es un hombre que odia a una mujer, a tal punto que considera que su vida no tiene ningún valor.

No se debería informar del caso como un hecho aislado, donde se presenta referencia circunstancial: si la mujer iba sola, usaba falda corta, había bebido o consumido drogas; son hechos que terminan por ocultar el trasfondo de la violencia machista e invierten la carga del hecho revictimizando a las mujeres (...).

Los hechos de violencia deben presentarse como problema estructural de la sociedad, brindando información sobre la espiral de la violencia, las características de los noviazgos o relaciones violentas, facilitar análisis de especialistas y brindar teléfonos o referencias de redes u organizaciones de apoyo a mujeres a fin de prevenir y alertar a la población en riesgo. Las y los periodistas pueden ayudar y mucho.

ABAJO Y A LA IZQUIERDA

CECILIA CHACÓN R.

Feminista y concejala por la ciudad de La Paz

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