Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 03 de diciembre de 2020
  • Actualizado 00:43

Lo que no hay es decuorum

Lo que no hay es decuorum

A propósito de las maniobras políticas recientes, me acordé de un par que leí hace un tiempo y que me gustaría compartir con ustedes, no solo porque nos hacen ver lo poco que nuestra sociedad política ha cambiado, sino porque para mal nuestro ya muy escasos narradores buenos nos quedan y ya entrados a aceptar nuestro destino político al menos podríamos reírnos de nosotros mismos. 

Entre las páginas del Dictador Suicida (1956), Augusto Céspedes relata un episodio que tiene al presidente de la República en el centenario como figura central; pero como siempre las batallas las libran sargentos y no generales, pues la mejor  parte de la historia la hace un desconocido diputado. Cuenta este que Saavedra había optado por congraciarse con la Iglesia promoviendo un proyecto de ley para crear nuevos obispados en el país, ante lo cual el hábil diputado Viscarra había acaparado tres días el debate en el parlamento solo hablando del diablo... fatigados los asediados optaron por abandonar el recinto hasta que el presidente interrumpió al febril orador: “no hay quórum, señor diputado” a lo que este respondió: “Señor presidente: lo que no hay es decuorum”.  

Al final, el proyecto de creación de los nuevos obispados se aprobó y el persistente diputado que no estaba listo para rendirse presentó inmediatamente otro para eliminar las sedes episcopales de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Le reclamaron airados que esos obispados existían desde hacía al menos tres siglos, a lo que Viscarra sin sonrojarse respondió: “Por eso, precisamente, esas poblaciones ya tienen derecho al descanso”. 

El presidente no se quedaba atrás en la maniobra y cada vez que veía organizarse manifestaciones anti saavedristas o campañas opositoras, las dispersaba enviando grupos de choque, que a ladrillazos y patadas  frenaban a sus contendientes. 

La prensa nombró a este grupo: “las ovejas de Achacachi”,  ya  que cada vez que el presidente necesitaba su intervención enviaba un mensaje en clave al prefecto paceño indicando: “envíe 50 ovejas”.

Saavedra tuvo que ceder el poder, Viscarra fue expulsado definitivamente de la cámara; pero las viejas maniobras, está visto, no han sido desterradas ni del hemiciclo ni de las calles.  

 

ABAJO Y A LA IZQUIERDA

CECILIA CHACÓN R.

Feminista y concejala por la ciudad de La Paz

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