Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 23 de enero de 2021
  • Actualizado 22:18

Una dosis de pesimismo

Una dosis de pesimismo

Hace una semana me preguntaron si el momento que vivimos es una prueba para las ciudades, respondí afirmativamente y me quedé pensando sobre la pregunta. 

Cerré los ojos por un momento e imaginé una ciudad de Cochabamba donde el agua, recurso tan preciado, se vuelve aún más escaso. Mientras en el valle las heladas y  sequías se hacen más frecuentes y largas, se pierden cultivos y los alimentos básicos se encarecen. 

La pérdida de cosechas también obliga a la población del campo a migrar hacia las ciudades en búsqueda de trabajo y alimento. Se sumarán a los aproximadamente 17 millones de migrantes climáticos que se prevé habitarán América Latina el 2050.  

La pobreza crece.

Del mismo modo visualicé  la ciudad de La Paz a los pies de su eterno guardián, el  Illimani,  cuyo poncho de nieve es solo un recuerdo; o  la ciudad de  Santa cruz azotada por olas de calor, donde las personas deben tomar medidas para precautelar que sus casas y edificios no se vean dañados por el embate de vientos huracanados e inundaciones bíblicas, porque se han perdido las barreras naturales (cordones ecológicos) que atenúan estos fenómenos.  

En el mundo Kiribati, Maldivas, Tuvalu y otros Estados insulares  han desaparecido bajo el mar.  

Se incrementan los casos de enfermedades conocidas como el dengue, la malaria o chikungunya, incluso en ciudades del altiplano debido a que los mosquitos y otras especies propias de ecosistemas más bajos se desplazan a pisos ecológicos más elevados debido al cambio en las temperaturas y la alteración de su entorno. 

A causa de la deforestación de la selva, tampoco es extraño el brote de enfermedades desconocidas o mutaciones de virus que ponen en riesgo constante la  salud y la vida de muchas especies, entre ellas la  nuestra.

¿Les parece una visión pesimista? Pues  les recuerdo que en 1992 los gobiernos del mundo se comprometieron a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y hasta la fecha no solo no se ha logrado este objetivo, sino que las emisiones se han incrementado.  

Entonces, ¿qué es el optimismo? y como Cándido de Voltaire respondo: es la manía de sostener que todo va bien cuando todo va mal… quizás una dosis de pesimismo sea lo que necesitamos para reaccionar. 

 

ABAJO Y A LA IZQUIERDA

CECILIA CHACÓN R.

Feminista y concejal por la ciudad de La Paz

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