Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 13 de agosto de 2022
  • Actualizado 13:55

Demandas laborales

Demandas laborales

Que el Día del Trabajo no se acostumbre trabajar, siempre me resulto tan curioso como que muchos  “celebren” y no “conmemoren” la pérdida del litoral boliviano el 23 de marzo o conservemos, a pesar de ser un Estado laico, los feriados religiosos, como el de la semana pasada. Y no, no es cuestión  que no me gusten los feriados y las fiestas cívicas o esté en contra de la religiosidad de las personas, a fin de cuentas, todos necesitamos creer en algo,  sino que lo que salta a  la  vista y me hace ruido son  las contradicciones constantes en que caemos.  

A un par de semanas del Día del Trabajo, se discute el aumento del salario mínimo nacional; pero no se habla del desempleo y la precarización del trabajo, porque aunque la cifra general haya bajado entre 2020 y 2021, lo cierto es que cada vez más personas, sobretodo mujeres y jóvenes, encuentran trabajo en el sector informal, lo que significa que no tienen seguro de corto o largo plazo, están expuestos a jornadas muy superiores a las ocho horas, sin derecho a descanso los fines de semana ni gocen de feriados, ni nada. 

Según la investigadora Fernanda Wanderley, la población entre 14 y 60 años afiliada a una AFP pasó de 17,3% en 2006 a apenas 21,9% en 2015; mientras que la cobertura de seguro de salud pasó de 17,5% a 24,9% en este periodo, esto quiere decir que, aproximadamente 7 de cada 10 trabajadores en Bolivia realizan su trabajo sin ningún derecho laboral. 

A esto fácilmente se puede añadir  los bajos montos de jubilación y la calidad de las prestaciones, por ejemplo, sobre el trámite de afiliación voluntaria a la Caja, ¡qué les puedo decir! Es menos burocrático, más barato y confiable un seguro de salud privado que la penuria de pagar alrededor de 350 bolivianos mensuales, por al menos  dos años, por  un servicio tan deficiente. Así, no es difícil comprender que muchos trabajadores independientes simplemente no pueden o no quieren afiliarse.

Al parecer, viene siendo solo un sueño esperar que quienes se sientan a negociar el incremento salarial, en  su lugar, apuesten a mejorar la calidad del empleo y la cobertura de la protección laboral; y que consideren también el impacto que su decisión tendrá en los más vulnerables: los desempleados. 

ABAJO Y A LA IZQUIERDA

CECILIA CHACÓN R.

Feminista y exconcejala por la ciudad de La Paz

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