Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 19 de octubre de 2020
  • Actualizado 22:44

¡Cuarentena para los bosques!

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¡Cuarentena para los bosques!

Plan autopista, Tangani, Alto Achachicala y Alto La Merced son algunas zonas dentro el municipio de La Paz, cuyas áreas forestales  son afectadas constantemente por la tala de árboles, la que no ha cesado ni con la declaración de cuarentena. Al contrario, la ausencia de vecinos transitando es aprovechada por los avasalladores para su cometido y resulta que cuando a mucha insistencia llegan las autoridades en inspección, todos ya se han ido.

En el parque Tunari, área protegida de la ciudad de Cochabamba, que es fundamental para  la renovación del ciclo hidrológico, un grupo de unas 30 personas fueron sorprendidas deforestando con intención de avasallar el lugar para construir viviendas. "Si otros pueden quemar, ellos también pueden” decían, en clara alusión a la cómplice inoperancia de las autoridades ambientales que en el 99% de los casos no son capaces o evaden enfrentar el problema.

En el oriente del país, solo la primera semana de abril, del 1 al 6, se han registrado 237 focos de quema en los departamentos de Beni y Santa Cruz, es decir casi 40 incendios diarios. En marzo de este año, el Parque Nacional Otuquis perdió 4.928 hectáreas que se suman a la cicatriz dejada por los incendios del año pasado que consumieron 30% de este patrimonio natural.

A nivel nacional, cerramos marzo con 4.288  incendios,  sin que las autoridades hayan logrado detener a los autores y menos aún  hayan demostrado voluntad política  para abrogar  aquellas disposiciones legales desencadenantes de las quemas y chaqueos descontrolados que continúan vigentes, como la ley de Uso y Manejo “Racional” de Quemas, la de Autorización de Desmonte o las que amplían la frontera agrícola.

Mientras las y los defensores ambientales respetan la cuarentena, los bosques no hallan tregua ¿Por qué las autoridades lo permiten?  Acaso esta epidemia que sufrimos no es lección suficiente para comprender que la deforestación, el tráfico y consumo de animales silvestres, la destrucción de su hábitat conlleva no solo la muerte de muchas especies, sino que libera o produce, por las interacciones forzadas, enfermedades  que pueden ser fatales para nuestra propia especie? Si paramos el desastre ambiental, pararemos las pandemias.