Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 05 de julio de 2022
  • Actualizado 14:11

Crónica de una muerte anunciada

Crónica de una muerte anunciada

Leí la novela hace más de 20 años y cada que la recuerdo viene a mi la sensación de impotencia y fracaso que se siente ante lo previsible que se vuelve absurdamente inevitable. En el pueblo todos saben que los hermanos Vicario se disponen a matar a Santiago Nasar, todos pueden evitarlo; pero solo atinan a decirle a otros esperando que sean ellos  quienes lo impidan. 

Otra vez Bolivia arde. Los focos de calor registrados en junio son los más altos de diez años (casi el doble de los registrados el 2019) y la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT) ha ampliado las autorizaciones de quema hasta finales de julio a pesar de que esa misma instancia ha informado de la disminución de lluvias en la región, consecuencia lógica del cambio climático e incendios de años pasados que están alterando, quizás para siempre, el ciclo hidrológico en la región. 

Según el viceministro de Medio Ambiente, se habría concedido la ampliación para no afectar las actividades de productores ganaderos y agrícolas que solicitaron esa prórroga, aunque representantes de la Federación de Ganaderos de Santa Cruz se apresuraron en aclarar que ellos no solicitaron dicha ampliación porque son “conscientes” del peligro. 

De los más de 20.000 focos de calor reportados, alrededor de 16.000 se encuentran en Santa Cruz afectando principalmente al bosque Chiquitano (duramente golpeado en 2019 y 2020), la ANMI San Matías y los municipios de San Ignacio y Pailón. Mientras tanto, campesinos colonizadores, a vista y paciencia de las autoridades del INRA y la ABT,  se han asentado ilegalmente y realizan plantaciones de soya al interior del área protegida municipal Bajo Paragua, en San Ignacio. 

Pero eso no es todo, también se denuncia que el INRA estaría desplazando comunidades indígenas para beneficio de los interculturales (colonizadores), bloque fuerte del MAS, como sucedió en la comunidad Nueva Jerusalén III en San Ignacio de Velasco incluso produciéndose enfrentamientos violentos.

Nuestro destino está ligado a la tierra y en la vida real Santiago Nasar y los hermanos Vicario, víctima y victimarios, somos nosotros mismos. 

“El día que lo iban a matar, Santiago Nasar soñó que atravesaba un bosque de higuerones bajo una llovizna tierna. Cuando despertó se sintió salpicado de cagada de pájaros…”.

ABAJO Y A LA IZQUIERDA

CECILIA CHACÓN R. 

Feminista y exconcejala por la ciudad de La Paz

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