Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 04 de agosto de 2020
  • Actualizado 04:04

Candidaturas apartidistas

Candidaturas apartidistas

A principios de la década pasada, los partidos políticos enfrentaron una profunda crisis. No pudieron renovar sus líderes, ni sus ideas ni su militancia para adaptarse a la realidad social y económica del país.  La crisis del sistema de partidos políticos en poco tiempo también derivó en una crisis de gobernabilidad del país. 

Los años de “democracia pactada”, como se llamaba a los acuerdos que se daban entre aquellas siglas de distinta  y muy distante tradición política (extremaizquierda y derecha, por ejemplo) para elegir gobierno mediante, les pasó la factura. El apoliticismo y el  descrédito de los partidos políticos tradicionales hicieron ganar terreno a fuerzas  políticas nuevas,  entre ellas el  Movimiento Al Socialismo.

Aparentemente la solución a esta trance fue la inclusión de organizaciones de naciones y pueblos indígena originario campesinos y las agrupaciones ciudadanas para renovar la credibilidad en el sistema de representación; pero no fue así tan solo pasó desapercibida frente a la hegemonía del MAS. 

La actual fragmentación electoral nos demuestra que la clase política no aprendió nada y vuelve con más ánimo y menos vergüenza al negocio de alquilar siglas, romper y sellar alianzas en función de quién les niega u ofrece más espacios. Una muestra de lo poco que les importan las ideas y los programas de gobierno que van a ofrecerle al país es que la mayoría  los plagió.  

La única nota de esperanza la puso el Consejo de Ayllus y Markas de Yampara Suyu que postuló candidaturas indígenas independientes de los partidos políticos para la diputación uninominal de la circunscripción tres en Chuquisaca. La noticia fue celebrada por ser la primera candidatura apartidaria que se presenta en ejercicio de los derechos que asisten a las naciones y pueblos indígenas; pero también porque nos recuerda que las y los bolivianos podemos ejercitar nuestro derecho político no solo asistiendo como electores, sino también como elegibles sin necesidad de la intermediación de un partido político, que antes que un medio se ha transformado en un obstáculo para la participación ciudadana y para la renovación política en Bolivia y aunque no se acepte su postulación, nos abren un nuevo horizonte de esperanza.