Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 24 de junio de 2024
  • Actualizado 23:26

Confesiones y encubrimientos

Confesiones y encubrimientos

El caso de las violaciones de Pedrajas y otros sacerdotes jesuitas amerita un seguimiento que, además de exhaustivo, debe ser serio. Por eso me parece alentador que los periódicos y otros medios no dejen de darle cobertura al caso; yo misma me he comprometido a seguirlo. Sin embargo, en ese seguimiento no todo vale.

Hace unos días vi la cobertura de La Razón que, en su edición dominical, en tono bastante amarillista presentó el artículo “Confesiones de Pedrajas: el cáncer me hizo el favor de sacarme de la promiscuidad”. El enfoque en la vida sexual y otros detalles innecesarios desvía la atención del abuso infantil y el encubrimiento de los jesuitas.

El caso de Pica es apenas la punta de una red tejida entre pederastas entrelazada con órdenes religiosas y esquemas institucionales de protección que les facilitaron condiciones para seguir delinquiendo. Al menos 12 sacerdotes han sido denunciados en Bolivia hasta el momento y se cuentan unas 200 víctimas de estos. En lugar de eso, el artículo de La Razón sigue el hilo conductor de la narrativa trazada por Pica para justificarse y desde ese lugar da cuenta de su vida homosexual, sus noviazgos, miedo al VIH-Sida e incluso su “arrepentimiento”. En lugar de aportar a identificar cómo el diario es la prueba que expone la existencia de una monstruosa red criminal y sus mecanismos de funcionamiento, discursos, etc., el enfoque opta por la vida amorosa y emocional de Pedrajas, resaltando sus relaciones, sentimientos y deseos. Algo fuera de lugar.

Para que no se olvide, hay que reiterar que los denunciados tenían acusaciones y hasta sentencias en España y para encubrirlos la Compañía de Jesús organizó su traslado al colegio Juan XXIII en Cochabamba. Todo eso fue revelado en el diario de Pica, además de los nombres de otros violadores, encubridores y cómplices.

Además de buscar justicia para las víctimas, tiene que preocuparnos: ¿Qué se está haciendo para evitar que estos casos vuelvan a ocurrir? ¿Con qué seguridad puede usted enviar a sus hijos a la escuela, la catequesis o “retiros espirituales”? ¿No le aterra, como a mí, que la figura de confianza de su hijo o hija, a quien quiere y respeta como guía espiritual, como modelo, pueda ser alguien como Pica?

ABAJO Y A LA IZQUIERDA

CECILIA CHACÓN R.

Feminista y exconcejala por la ciudad de La Paz

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