Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 29 de octubre de 2020
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Todos los países serán estados plurinacionales

Todos los países serán estados plurinacionales
Los estados han evolucionado históricamente de ser monoculturalistas (o monistas), a ser multiculturalistas y, luego, a ser pluralistas (Attard, 2017). La definición clásica de Estado nos obliga a mencionar sus elementos constitutivos que son el territorio, la población que habita en este y su gobierno. Cuando nos referimos únicamente a estos dos últimos, hablamos de nación. Es decir que, para que una nación se constituya en un Estado, debe tener un territorio propio.

El Estado monoculturalista fue aquel que no admitía la existencia de otras culturas diferentes a la de sus gobernantes, en su territorio. En su caso, obligaba o inducía a los otros pueblos a adoptar su cultura. Era el Estado colonizador por excelencia. En su forma inicial, a quienes se negaban a la adopción, los exterminaban. A la llegada de la modernidad, esto ya no era racional, por lo que optaban por la conversión cultural. La forma inicial era más propia de los estados monárquicos y autocráticos, mientras la forma moderna, más propia de los estados republicanos. Es aquí donde surge el concepto de Estado-nación que hoy en día aún se usa en las universidades de forma casi incuestionable. Significa un Estado, una nación. Es decir, que en el territorio de un Estado habita una sola nación y no varias.

Con la evolución de los derechos humanos, la conversión y uniformización cultural (colonización) tuvieron su censura, y así surgió el Estado multiculturalista. En este se acepta la existencia de diversas culturas conviviendo en un solo territorio, pero no como iguales. Por ello se inventaron denominativos para dejar clara esa inferioridad. Por ejemplo, la lengua de la cultura dominante y gobernante es el idioma, las de las demás culturas son solo dialectos; la de ellos es religión, la de los otros, sectas; su pueblo es una nación, la de los otros, solo etnias. Y así, esa cultura dominante denominada a sí misma “la sociedad”, en su propósito de ser “civilizada” y “humana”, desarrolla sus “valores humanos” de respeto a esas otras culturas, por lo que su principio será la “tolerancia cultural”. Para evitar que otras creencias —ingresadas mediante la migración— consideradas religiones en otros países se fortalezcan en el territorio, declararán a la suya como la oficial, para que las escuelas la enseñen. De este modo, ese país seguirá siendo un Estado-nación, si bien ya tolerante, todavía colonizador, siendo su principal mecanismo de hegemonía la discriminación racial y cultural.

Pero, los derechos humanos continuaron evolucionando en el mundo. La igualdad se impuso como valor, como principio, como derecho y como garantía constitucional en los países, a partir de los acuerdos internacionales de derechos humanos casi universalizados. Con esto surgieron las corrientes pluralistas, cuya influencia dio nacimiento a otro de los acuerdos más importantes para su impulso: la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007). Con ambos empujones, surgió el Estado pluralista.

En el Estado pluralista ya no solo se tolera la existencia de otras culturas en su territorio, sino que se las reconoce en igualdad de condiciones, con mayor razón si son originarias. Por ello, dejan de llamarse dialectos a las lenguas de esas otras culturas para denominarlas idiomas a todas (CPE, art. 5); regirá el Estado laico, reconociéndose en igual condición a todas las religiones y creencias (CPE, art. 4), eliminándose la imposición de una mediante las escuelas; a todos los otros pueblos dejará de llamárseles etnias para considerarlos naciones (o pueblos para aquellos que no deseen llamarse así). De ahí que, estando el territorio del país habitado por varias naciones, el Estado pluralista tenderá a considerarse (y muchos a denominarse) Estado plurinacional (Estado con varias naciones), en lugar de Estado-nación (Estado con una sola nación). Siendo estados de derecho (en realidad estados constitucionales de derecho), de corte todavía eurooccidental, su diseño de gobierno será el republicano (aquel donde se divide horizontalmente el poder público en órganos de gobierno: legislativo, ejecutivo y judicial).

Puesto que en el Estado pluralista se reconoce a todas las culturas como naciones en igualdad de condiciones, estas tienen derecho a ser parte del gobierno (CPE, art. 30.II.18). En el caso de estados compuestos (con gobiernos subnacionales), a tener su autogobierno (CPE, art. 298-296). Y así surge la obligatoriedad de integrar a los pueblos indígenas al sistema de representación política y, en los estados compuestos, además, los gobiernos autónomos indígenas. Los gobiernos que estén integrados por representantes políticos de diversas naciones tenderán a denominarse a sí mismos como gobiernos plurinacionales (CPE, art. 5.II). De igual manera sucederá con los órganos de gobierno, razón por la que en Bolivia se denomina Asamblea Legislativa Plurinacional al Órgano Legislativo del Gobierno central, así como Órgano Electoral Plurinacional al otro. El Órgano Judicial no se denomina plurinacional porque únicamente está integrado por las jurisdicciones ordinaria y agroambiental, mientras la jurisdicción indígena originaria campesina está descentralizada al autogobierno de los pueblos indígenas. El Tribunal Constitucional se denomina también plurinacional, debido a que, se supone, está también integrado por magistrados indígenas (aunque no sean electos por ellos aplicando la democracia comunitaria como es su derecho).

Bolivia es tal vez el país donde más se ha avanzado formalmente en la implementación del modelo de Estado pluralista, ya que el mismo está constitucionalizado (aunque todavía falte mucho por materializar). Si bien también lo está en Ecuador, se advierten pocos progresos. En Colombia, pese a no estar formalmente constitucionalizado el pluralismo, en ciertos aspectos hay mayores adelantos que en Bolivia. Esto, sobre todo, gracias a su Corte Constitucional. Todos los países del mundo que formen parte del sistema universal de los derechos humanos, en especial los que tengan pueblos indígenas y hayan ratificado la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, están obligados a evolucionar como estados hacia el pluralismo. Siendo así, todos esos países terminarán siendo estados pluralistas, y aquellos que tengan más de una nación en su territorio, estados plurinacionales o, si prefieren, repúblicas plurinacionales, se denominen así o no.

CARLOS BELLOTT L.
Experto en derecho constitucional ligado al régimen competencial y organizacional del Estado
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