Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 27 de enero de 2022
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No hay control a la bioseguridad en la normalidad

No hay control a la bioseguridad en la normalidad

Bolivia ocupa el cuarto lugar con más muertos por COVID-19 en el mundo (worldometers.info, 24/09/2020), por lo que debiera ser uno de los países que más se ocupe de la bioseguridad en su retorno a la normalidad. Sin embargo, no hay control y no hay claridad respecto de los responsables de esta función.
Según los artículos 300.I.4 y 302.I.4 de la CPE, la “mejora de las condiciones laborales” es competencia exclusiva municipal y departamental; la “defensa de los consumidores y usuarios” es competencia exclusiva municipal (CPE, art. 302.I.37) y nacional (Ley 453, art. 2). En función al alcance territorial del ejercicio competencial (SCP2055/2012), corresponde a los gobiernos municipales controlar la aplicación de protocolos de bioseguridad, tanto para los trabajadores como para el público, en las empresas, negocios e instituciones de alcance local. También en el servicio de transporte público y privado de pasajeros (CPE, art. 302.I.18).
A los gobiernos departamentales les toca controlar esos protocolos como parte de las condiciones laborales en las empresas, instituciones y organizaciones que funcionen en más de un municipio, así como en el servicio de transporte público y privado de pasajeros intermunicipal, interprovincial e interregional (CPE, art. 300.I.9). Finalmente, al Gobierno central le incumbe ese control en defensa de los usuarios y consumidores, en las empresas, instituciones y organizaciones de alcance supramunicipal, así como en el servicio de transporte público y privado de pasajeros interdepartamental e internacional.
La CPE dice que el Estado tiene la “obligación indeclinable” de garantizar el “derecho a la salud” y “a la vida”, mediante todas sus escalas de gobierno, siendo su “función suprema y primera responsabilidad financiera” (CPE, arts.15.I,18.I-II,35.Iy37). Pero se ve una ausencia casi generalizada de control de las medidas de bioseguridad en el transporte público, mercados, empresas y centros de atención al público. Tal vez por eso Bolivia está en ese cuarto lugar con más muertos por COVID-19 en el mundo. Se tienen 669 muertos por cada millón de habitantes (Ministerio de Salud, reporte 193). Por esto no solo es obligatorio, sino vital no descuidar la bioseguridad en todos los espacios, dado que la gente volvió a interactuar de forma presencial.


CARLOS BELLOTT L.
Experto en derecho constitucional ligado al régimen competencial y organizacional del Estado
[email protected]

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