Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 25 de enero de 2021
  • Actualizado 03:10

¡Cuidado! sistema educativo frágil

¡Cuidado! sistema educativo frágil

El 1 de agosto se llevó a cabo el primer conversatorio organizado por Impacta Bolivia. Esta organización juvenil de reciente creación tiene la misión de reflejar la voz de la juventud boliviana, conectándola con el país y fomentando el pensamiento crítico mediante eventos y actividades socioculturales, con el fin de obtener representatividad en la sociedad. Recalcando la importancia de tomar en cuenta la perspectiva de la población joven e involucrarla en la toma de decisiones.

El tema de discusión fue la relevancia del sistema y la reforma educativa vigente en el país; contó con la participación de Rodrigo López Monasterios, titulado de la carrera de Ingeniería Industrial y de Sistemas de la Universidad Privada Boliviana, además de los estudiantes José Ugarte Rivero, de la carrera de Derecho en la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”, y  Guillermo Zenteno de la pre promoción del colegio Alemán Federico Froebel, quienes con aportes de distintos jóvenes desarrollaron un debate enfocado en la contraposición entre acceso a la educación y la calidad de esta.

En la actualidad, los desafíos frente a la integridad de la educación son cada vez más notorios en relación a las iniciativas gubernamentales (pasadas como actuales), al igual que la desactualización en las currículas y modelos de enseñanza por parte de profesionales en el área educativa, donde un vasto número de docentes opta por seguir impartiendo clases magistrales basadas en modelos obsoletos que no llegan a satisfacer las demandas y estándares de la educación de la era presente.

Consecuentemente, para poder sostener el anterior punto de vista, José Ugarte recalcó que Bolivia es el país que más dinero invierte en la educación pública en Latinoamérica en relación a su PIB, alcanzando casi el 10% de este. Sin embargo, dicha inversión no se ve reflejada y a la vez no se consta de un método tangible que cuantifique la calidad de la enseñanza, debido a que el Estado prioriza el acceso como parámetro de calificación.

En virtud a la priorización mencionada, el país actualmente se encuentra desafiliado y al margen de organizaciones y estudios que miden la calidad de la educación impartida a nivel  nacional e internacional. Por lo cual, los bolivianos no tenemos la posibilidad de conocer cuán efectivos son los métodos educativos que están siendo implementados dentro de nuestras fronteras, lo cual obstaculiza nuestro camino a mejorarlos.

A pesar de que hoy en día existen bastantes herramientas para actualizar y complementar la manera de enseñanza y aprendizaje en Bolivia, persiste aquel sistema expresado en un estado jerárquico, en el cual se “enaltece” al docente, posicionándolo en un nivel superior en relación al alumno. Respondiendo así a un enfoque conductista, donde el educador proporciona la información y los conocimientos que el estudiante debe aceptar como la verdad absoluta, generando un problema fundamental: los estudiantes no cuestionan la información proporcionada.

Es así que Rodrigo López ilustró cómo nuestro sistema educativo debería responder a una relación estudiante-maestro no categórica. Sostuvo que en base a  la construcción de esta se posibilita el establecimiento de un sistema educativo práctico, que tenga la finalidad de movilizar y generar nuevos conocimientos.

Guillermo Zenteno en conformidad con el punto de vista de Rodrigo, recalcó que en el sistema educativo se antepone la memorización y mecanización como método de aprendizaje, relegando los aspectos más importantes del proceso creativo, y a la vez dificultando el desarrollo del pensamiento crítico colectivo e individual. Zenteno cree que el colegio se tornó en un ciclo monótono, donde los estudiantes aprenden los temas de manera acelerada e inconsistente con el solemne fin de rendir una prueba, la cual no mide el nivel de conocimiento, sino el nivel de retención de conceptos por parte del estudiante.

Conectando los distintos puntos presentados por los disertantes, es posible llegar a la conclusión de que la juventud ve necesaria una evaluación de la calidad de nuestro sistema educativo, basada no solo en parámetros de acceso a la educación sino también en la calidad de la misma para detectar las falencias existentes y así poder mejorarlas.

Es primordial tomar en cuenta que si se sigue excluyendo la calidad como parámetro de evaluación de nuestra educación, probablemente estaremos reincidiendo en desaciertos cometidos repetitivamente a lo largo de la historia académica del país. Brindando una educación de baja calidad de la cual obtendremos como producto una generación con bases mediocres, la cual no contaría con las condiciones idóneas para formar un mejor futuro.


BRUNO CAMACHO - CARLOS DAZA

Miembros del grupo IMPACTA Bolivia

[email protected] https://Impactabolivia.org