Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 27 de octubre de 2021
  • Actualizado 00:22

La escucha activa

La escucha activa

La depresión es una enfermedad y se enmarca dentro de los trastornos del estado de ánimo, sin embargo, no es interés nuestro entrar en terminologías o palabras técnicas que nada aportan a la detección temprana de un episodio depresivo en el día a día. Por lo que definiremos la depresión como un estado de tristeza o desesperanza profundo, el cual dura mínimamente dos semanas, donde la persona comienza a alejarse de su círculo social, comienza a mostrar una total despreocupación por su apariencia personal, cambia drásticamente sus hábitos alimenticios, y se desvincula o presenta severas dificultades en su despeño laboral o escolar.

Redes de apoyo: Lo más importante en situaciones donde posiblemente exista un episodio depresivo es que la persona no pierda su conexión con el círculo social, haciendo referencia así a los amigos, familiares, pareja, o colegas del individuo afectado.

Las redes de apoyo del individuo tienen una tarea fundamental y es la de no abandonarlo, luego deberán buscar un acercamiento desde el cual puedan contenerlo emocionalmente y sugerir la búsqueda de un profesional de la salud mental, también es importante vigilar o estar atentos de posibles ideas suicidas. 

Y por último, en el peor de los escenarios, donde la persona no evoluciona favorablemente y solo empeora su condición esta deberá ser llevada de forma obligatoria a un centro de salud mental para que pueda recibir el tratamiento farmacológico y psicológico correspondiente.

La escucha activa: Es de vital importancia entender que la persona que se encuentra en un episodio depresivo no entiende razones, no quiere tampoco que le hablen de las bondades de la vida o las cosas positivas que pueda haber a su alrededor. Esta persona lo que necesita, en primera instancia, es ser escuchada, no interrogada o aconsejada. Y exactamente esto significa “Escucha activa”,  la habilidad de escuchar sin juzgar, donde le demos un espacio de confianza y desahogo, pero al mismo tiempo estemos atentos a cualquier palabra, chiste o comentario que pueda indicar una posible acción de la persona en contra de su propia vida.

PSICOLOGÍA Y SOCIEDAD

BÁRBARO F. RODRÍGUEZ L.

Psicólogo

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