Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 21 de septiembre de 2021
  • Actualizado 18:55

Inconformidad humana

Inconformidad humana

Vivimos en una época donde la felicidad es una mercancía, nos la venden embotellada, televisada, preelaborada, deseamos lo que se supone que debemos desear, y con esto no digo que lo material sea el enemigo, no, no lo creo así. Sucede que, si no nos sentimos bien con nosotros mismos, si no fomentamos una autoestima positiva, si no enfrentamos la realidad tal y como es e intentamos cambiarla desde lo real, andaremos persiguiendo imaginarios de felicidad, los cuales quizás alcancemos luego de varios meses o años invertidos, encontrándonos posiblemente con una sensación de satisfacción, pero, y siempre hay un pero… no será lo que esperábamos, al menos no, por mucho tiempo. 

Entonces podríamos entender la felicidad como un concepto subjetivo e individual pero sustentado desde un imaginario colectivo. Si preguntamos a una persona qué necesita para ser feliz, esta persona nos responderá en base a sus necesidades producto de su edad, su estatus socioeconómico, sus vivencias personales, proyectos y metas. 

La búsqueda de la felicidad o de la autorrealización, como menciona el psicólogo humanista Abraham Maslow en su jerarquía de las necesidades, es posiblemente el objetivo consciente o inconsciente más importante en la vida del ser humano. La búsqueda de la autorrealización es uno de los factores diferenciadores del ser humano y uno de los principales promotores de nuestros mayores logros y fracasos como especie. 

Indudablemente, vinculados a la felicidad se encuentran la conformidad e inconformidad del individuo hacia las situaciones, emociones y bienes materiales. Siempre he creído que la felicidad necesita de un equilibrio entre estos dos. Ya que la conformidad en muchas ocasiones va a generar sensación de bienestar, mientras que la inconformidad va a movernos en busca de algo nuevo. 

Un error común es cuando intentamos suplir necesidades de pertenencia y autoestima con diferentes bienes materiales. Ya que en estos casos el sujeto atribuye al producto deseado cualidades imaginarias de satisfacción, las cuales luego se desvelan como efímeras y transitorias. Residiendo aquí la importancia de comprender lo que realmente necesitamos para ser felices. 

PSICOLOGÍA Y SOCIEDAD

BÁRBARO F. RODRÍGUEZ LEAL

Psicólogo

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