Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 25 de enero de 2022
  • Actualizado 18:32

La depresión de la vejez

La depresión de la vejez

La tercera edad es una etapa vital llena de desafíos para la persona y sus familiares. La posición que ocupa un adulto mayor en el núcleo familiar puede ir desde la integración exitosa hasta el aislamiento total de la misma. 

El adulto mayor en muchas culturas es considerado signo de sabiduría y enseñanza. Sin embargo, en la vida cotidiana de un núcleo familiar medio, podemos encontrar diferentes factores de riesgo que podrían hacer del anciano una persona desconectada de su contexto familiar y social. Derivado de esto se complica el tratamiento y la atención de diferentes patologías mentales comunes en el adulto mayor. 

La depresión en la tercera edad es una patología mental que conlleva cuidados y atenciones más rigurosas que en otras edades de la vida, aunque sí mantiene un factor en común con la depresión del adolescente, el adulto, o el niño, y es la desestimación de la misma. 

Acostumbramos a pasar por alto los signos que nos anuncian un estado emocional patológico que supera la tristeza e inhabilita al sujeto para la realización de cualquier función común de su vida cotidiana. Y es que, debido a la generalización cada vez mayor de la depresión en la tercera edad, se hace más común la normalización social de estas patologías creando el pensamiento erróneo de que son conductas o síntomas normativos a la vejez. 

En los adultos mayores, los cambios en la vida pueden incrementar el riesgo de depresión o llevar a que la depresión existente empeore. Algunos de estos cambios son: mudanza del hogar, como por ejemplo a un centro de la tercera edad, dolor o padecimiento crónico, hijos que dejan el hogar, cónyuge y amigos cercanos que mueren, pérdida de la independencia.

Para manejar mejor la depresión en el hogar: se debe motivar al adulto mayor a la realización de ejercicios regularmente, ayudarlo a rodearse de personas cariñosas y positivas, educarlo en buenos hábitos de sueño, estar atentos a los signos tempranos de depresión y educarse sobre cómo reaccionar si esto sucede. Por último, y posiblemente uno de los puntos más importantes, animarlo a compartir sus sentimientos con alguien de confianza.

PSICOLOGÍA Y SOCIEDAD

BÁRBARO F. RODRÍGUEZ L.

Psicólogo

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