Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 17 de mayo de 2022
  • Actualizado 14:27

“Mi trabajo es mi espada”

“Mi trabajo es mi espada”

“No tengo palabras. Mi voz es mi espada”, fue lo primero que dijo al subir al escenario Frances McDormand y recibir con sus manos, por cuarta vez, un premio Oscar. 

Continuó: “Nosotros sabemos que nuestra espada es nuestro trabajo, y a mí me gusta el trabajo. Gracias por saberlo”.

Ya va un año y unos cuantos meses que las formas y lógicas del trabajo cambiaron. Muchos migramos de un trabajo presencial en la oficina a un trabajo de relacionamiento en línea con los colegas y presencial en casa, entre wawitas, comidas, mascotas y, espero no ser solo yo, un desorden de objetos que tienden a la entropía detrás de la pantalla.

Va un año y unos cuantos meses en los que quienes salen a trabajar a la calle parecen, en algún momento, astronautas. La mascarilla acompaña su oficio junto a una bendición al salir, esperando que ese no sea el día, que sea un día más, uno bueno, uno de rutina. 

Con el trabajo como espada la pandemia no nos detuvo. La lógica del trabajo como servicio social fue lo que hizo que como seres humanos nos fortaleciéramos y no nos quedáramos con brazos caídos. No solo la necesidad de trabajar por el sustento familiar nos movió, sino el bienestar de la comunidad. Fue ello que puso en primera fila al personal de salud, puso al frente a profesores y docentes para explotar al máximo su creatividad y empatía a través de plataformas desconocidas para muchos hasta el año pasado. 

Periodistas, investigadores, técnicos y administrativos salieron a continuar con sus deberes y dar vida a las organizaciones, así como barrenderos, comerciantes, productores y transportistas, entre muchos otros oficios, que trabajan desde temprano aportando al equilibro económico en la sociedad.

Así como la pandemia transformó nuestras formas de vivir y trabajar, dejó a muchos sin fuente laboral, como vorágine que en ningún momento la veíamos venir. Pero aquí estamos, sobreviviendo, de pie, a pie, limpiándonos lágrimas a escondidas, dando, desde nuestro hacer diario, la normalidad a este período incierto que nos toca vivir.

CONSTRUIR COMUNIDAD

ANDREA ALEMÁN ANDRADE

Comunicadora Social y Socióloga. Docente tiempo completo de la U.C.B. 

[email protected]

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