Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 15 de junio de 2024
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No es humor

Lo llaman picardía, es que es un “solo decía”, un “tú sabes que no lo digo en serio”, “ay, de todo se ofenden”. No importa el ambiente en el que una se encuentra, desde una reunión de trabajo, el médico, en el taxi, con la familia, en aulas, ahí están, como parte de una cultura internalizada que, así como la guerra, sigue presente.

Disfrazados de chistes, los llamados micromachismos –para nada tan micros– continúan reproduciéndose como un tipo de violencia encubierta. En 2019, un informe del “Alto Consejo para la Igualdad Mujer Hombre” de Francia (HCE) señaló que lo chistes de esta índole siguen marcando la “legitimación de las desigualdades y la violencia sexista o sexual”. Si bien el sexismo es uno de los principales recursos para hacer reír, no deja de ser un tipo de “humor” agresivo, el cual denigra a la mujer o al hombre. Estos discursos evidencian desigualdades, estereotipos, prejuicios y discriminación, especialmente hacia las mujeres.

A pocos días del 8-M, Día Internacional de la Mujer, los datos y nuestra misma cotidianidad se abren a reflexionar las situaciones que seguimos atravesando. En los primeros dos meses de 2022, se presentaron 16 casos de feminicidios en Bolivia. Estamos hablando de dos mujeres por semana que fueron asesinadas a causa del machismo. En los cuatro días de Carnaval, se reportó un caso similar. A ello, sumemos los maltratos psicológicos y físicos que se denuncian diariamente y que aniquilan la libertad y posibilidades de ser y hacer de muchas mujeres en nuestro medio.

Con estos datos, la reproducción del machismo a manera de humor nunca es graciosa. A pesar de ello y, siguiendo el reporte de HCE de Francia, uno de cada tres varones y una de cada siete mujeres todavía se ríen con este tipo de humor. Se sigue aplaudiendo y considerando graciosa la reproducción de violencia encubierta.

Entre las diversas reacciones también se halla el silencio. Un silencio que no implica ingenuidad ni poco sentido de humor. Es un silencio que nace como fruto de un discurso que indigna y golpea. 

Como parte del 8-M también reflexionemos frente a ello. Que el humor sea gracioso y no violento.