Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 23 de octubre de 2021
  • Actualizado 23:31

Libertad de Palabra

Libertad de Palabra

Libertad ¡qué nostalgia del tiempo en el cual, de solo de escuchar esta palabra, se erizaban los pelos y cualquiera arriesgaba, incluso la vida, al pronunciarla!

¿Por qué es importante hablar de la “libertad de palabra”, justamente ahora, cuando la comunicación humana ha sido secuestrada por la tecnología?

En el intento de responder, presentemos como ejemplo un caso del observatorio de periodismo científico SciDev.Net, que recientemente ha revelado los resultados de un análisis sobre pandemia y redes sociales. La conclusión del estudio indica que la pseudociencia tiene más participación en estas redes y sus mensajes sobreviven más que los que se refieren a métodos de eficacia comprobada.

Más allá de todo debate sanitario, el caso lleva a cuestionarse sobre la libertad de expresión en un contexto en el que la tecnología ha “aplanado la comunicación” y cualquier opinión tiene el mismo valor. 

Hoy, llevamos en el bolsillo un pequeño dispositivo que nos permite opinar públicamente en cualquier momento y sobre cualquier argumento, aunque la mayor parte de las veces sea solamente repetir y reenviar lo que otros opinan. Esta hiperconectividad nos da mucho poder local para construir discursos y difundirlos, aunque seamos dependientes de quien produce la tecnología y de quienes la gestionan a nivel global.

Siguiendo el concepto de posverdad, la manipulación de emociones es más relevante que el contenido mismo de los mensajes, las noticias falsas se fundan en apariencias de verdad y bajo el amparo de la libertad, se esconde el engaño, el contenido impostor, la fabricación premeditada de contenido y la polarización basada en falacias.

La libertad de palabra, que se esperaba debía favorecer el diálogo, ha derivado en “dar derecho de hablar a legiones de idiotas”, según decía Umberto Eco. Se ha promovido, decía, “al tonto del pueblo como el portador de la verdad”; sin embargo, hoy la intencionalidad poco limpia del manejo de los mensajes en las redes deja como verdadero tonto al quien sigue al “tonto”.

La antigua propuesta de la guerrilla semiológica para defenderse de los grandes medios de comunicación, queda anacrónica pues la manipulación es viral y ya no llega enlatada y distribuida a las masas, como sucedía en el siglo de Eco. Y, sin embargo, la libertad de comunicación sigue siendo la base de la construcción democrática de nuestras sociedades; razón por la cual limitarla, sobre todo en el ámbito privado, resulta una tarea imposible.

CONSTRUIR COMUNIDAD

ALFONSO ALARCÓN

Docente Tiempo Completo Comunicación Social UCB San Pablo

[email protected]

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