Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 03 de diciembre de 2020
  • Actualizado 00:21

Esos viajes interiores de los que no hablamos

Esos viajes interiores de los que no hablamos

En los últimos meses, mientras los profesores debíamos enfrentarnos a nuevos desafíos tecnopedagógicos, la enfermedad y la muerte no daban respiro, por lo que será difícil decir que esta realidad de sufrimiento no nos ha cambiado en algo. Y, si reconocemos este hecho, entonces, también, deberíamos reconocer que no podemos ser los mismos docentes que fuimos antes.  

Claramente, las preguntas que resultan de este razonamiento son ¿cuál es o debería ser esta nueva identidad docente? ¿será suficiente asumir un modelo de docente tecnológico multitask y olvidarse del entorno? ¿cómo nos interpretamos a partir de la realidad cambiada?

Si nuestros estudiantes llegan con profundas interrogantes existenciales por su experiencia con el dolor, con la angustia, con la incertidumbre, con la enfermedad y la muerte ¿qué conocimiento puede serles de utilidad para hacer frente a la vida que interpela? ¿cómo ayudamos a nuestros estudiantes a interpretarse a partir de sus realidades y de las nuevas conciencias que han adquirido?

De Sousa afirma que un conocimiento que no me ayuda a saberme ¿para qué me sirve? 

Señores y señoras lectores ¿los conocimientos que imparten son solo datos e información? o bien ¿les ayudan a ustedes mismos y a sus estudiantes a saberse capaces de actuar en un mundo cambiado a partir de una determina disciplina o profesión? ¿les ayuda a leer la realidad cambiada y a interpretarla? ¿cómo les acompañamos en sus procesos interiores a partir de los saberes conceptuales, procedimentales y actitudinales?

En la experiencia de la Universidad Católica Boliviana San Pablo, ha sido clave el mantener un equilibrio entre la razón y la conciencia de trascendencia, lo cual, en la práctica, se ha traducido en el acompañamiento de estos viajes interiores personales y colectivos, en la cercanía de la comunidad universitaria en los momentos de dolor a quienes, primero son personas y luego, docentes, administrativos o estudiantes.

Seguramente, no se tienen todas las respuestas en este contexto mundial de incertidumbres, pero el hacerse estas preguntas, de las cuales no hablamos, es un primer paso. Tal vez, el más importante para incorporar lo importante a lo urgente.

 

CONSTRUIR COMUNIDAD

ALFONSO M. ALARCÓN L.

Docente de Comunicación Social de la UCB

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