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  • Diario Digital | martes, 18 de junio de 2024
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Cuando escribo soy más yo

Cuando escribo soy más yo

Se cree que la escritura está ligada a grandes autores, cuando solo se necesita atreverse a ser sincero y embarcarse en una búsqueda a un puente hacia el interior que sobre todo te permita sentir. Nuestras palabras deben reflejar nuestra historia de alguna manera, por eso se escribe desde el sentimiento y no así desde el pensamiento. Es una disciplina artística como cualquier otra que te libera. En esta dualidad entre lector y escritor se encuentra una de las herramientas de autoayuda más noble.

La escritura va a niveles inconcebibles, como terapia ha permitido a más de uno sentirse a salvo. Somos un espacio donde la expresión sucede, donde podemos navegar en un viaje de reflexión sobre el propio pensamiento. La imaginación es un recurso para el bienestar psicológico, es un antídoto contra el sufrimiento. Entre palabras y silencios nuestra imaginación florece. El narrar libremente nuestros problemas ayuda a sentirnos mejor, gestionar emociones y simplemente te da el regalo de conocerte, porque muchas veces lo que escribes, no te lo esperas. 

La literatura me ha dado una mágica conexión y James Pennebaker me presentó el escribir como forma de terapia, aunque desde muy chica sabía que un indicio de que el medio para liberar los caóticos conflictos que llevo dentro sería la catarsis en la mano y el papel. Pues todas las emociones conocidas tienen cabida, la letra tiene poder, un poder sanador. 

“Escribir es una forma de terapia. A veces, me pregunto cómo se las arreglan los que no escriben, o los que no pintan o componen música, para escapar de la locura, de la melancolía, del terror pánico inherente a la condición humana”. Graham Green había plasmado justo lo que sentía y no podía explicar. Pues no escribo solo para que me lean o leerme, escribo porque es una aliada para la ansiedad, depresión, tragedias de la vida, o cuando me inundan millares de emociones. Es un oasis de seguridad en los momentos de espera, en un día cualquiera, o una autoafirmación a corazón abierto.  

 Todas las barreras mentales deben caer sin importar cómo. Descubrirnos a través de la creatividad, cura. No hay un solo recurso terapéutico, pero la salud mental es lo más importante y conocer las alternativas te abre la posibilidad de ser feliz. 

CONSTRUIR COMUNIDAD

ALEJANDRA BAEZA

Magíster e investigadora asociada proyecto CREA-VLIR UCB

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