Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 16 de junio de 2024
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¡Oh, aquel viejo maestro!

¡Oh, aquel viejo maestro!

Estamos en tránsito hacia otra etapa de la humanidad. El futuro es impredecible pero ¿acaso no lo fue siempre? La educación formal es una actora de ese tránsito, por su participación o por su resistencia. Sobre todo, por el papel que le asigna la sociedad. Hay hechos diversos: 1) un mercado poderoso que encontró en la educación una enorme fuente de ganancias y pretende desplazar al Estado desarmando los sistemas de educación pública o apoderándose de ellos, y eliminando a la educación social 2) una fuerte acción publicitaria de empresas que ofrecen carreras y titulaciones compitiendo con la educación formal; 3) la aceleración de los cambios tecnológicos a un ritmo inédito, que trastoca las posibilidades de adaptación simultánea del sistema educativo; 4) el sometimiento de varias generaciones a la creencia en la superioridad de la Inteligencia Artificial y al inevitable desplazamiento del factor humano en la educación; 5) la resignación de quienes por razones económico sociales o generacionales van quedando afuera del mundo digital; 6) el mercado, su publicidad, las dificultades para seguir el avance tecnológico, estimulan la desacreditación de los docentes, que son sospechados de burócratas, adictos a las huelgas e ignorantes; las clases media, y media baja, tradicionalmente positivas respecto a la educación estatal, se volvieron consumidoras de todo tipo de educación privada que esté a su alcance. Sin embargo el 23 de abril miles y miles de personas manifestaron a favor de la educación pública: algo profundo de la identidad argentina emergió ese día.

Pero llama la atención que se siga ignorando la precariedad de condiciones en las que trabajan los docentes, siendo por demás conocido que los salarios de los educadores argentinos, desiguales en las distintas provincias, llegan a estar al nivel de pobreza, que el gobierno de Macri desarticuló los más importantes programas de formación docente y que ahora, en el gobierno de Milei, se avanza de manera inédita en el desfinanciamiento de la educación.

En Argentina el 70% de los docentes de secundaria debe trabajar en 2 o más instituciones y la mitad de ellos tiene ocho cursos o más; necesita acumular 30, 40 horas y más para reunir un salario digno.

FORO

ADRIANA PUIGGRÓS

Colaboradora Página 12

www.pagina12.com.ar