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Superdotados: entre oportunidad y frustaciones

Melissa Revollo | 15 de septiembre de 2019

MARÍA BELÉN TICONA /AYAR WARI
MARÍA BELÉN TICONA /AYAR WARI

Un caso llegó hasta el Defensor del Pueblo. En Cochabamba hay 48 estudiantes con talentos extraordinarios. Exponen virtudes, problemas y también riesgo de fuga de cerebros.

El rostro de los superdotados también es de frustración, falta de apoyo, burocracia y llanto. Tener inteligencia superior no es sinónimo de éxito ni felicidad.

Los estudiantes con un coeficiente intelectual superior a 130 son llamados “talentos extraordinarios” en Bolivia. En otros países se denominan superdotados o personas con altas capacidades. En Cochabamba hay 48 niños y adolescentes identificados con estas características; en todo el país son 608. Se identifican desde principios de 2016.

Entre los cochabambinos, según los registros de la Dirección Departamental de Educación (DDE), hay 19 mujeres y 29 hombres. Del total, 29 cursan el nivel primario, 18 están en secundaria y uno en la universidad. Estos talentos extraordinarios pertenecen a los distritos educativos de Cochabamba 1, Cochabamba 2, Villa Tunari, Cliza, Quillacollo, Sacaba, Capinota, Tapacarí, Vinto, Tiquipaya, Sipe Sipe y Punata.

El 4 de septiembre se realizó el encuentro departamental de talentos extraordinarios. Ahí, ellos se expusieron talentosos y contentos, también sus padres. Son personas con inteligencia superior a la media. El subdirector de Educación Alternativa de la DDE, Lorenzo Cruz, reconoció que es necesario concienciar a la población y a las autoridades en torno al tema.

“No podemos tenerlos en el anonimato. Es importante tener actividades para visibilizar a nuestros estudiantes con talento extraordinario”.

Cruz detalló que son niños y jóvenes con “capacidad de comprender con facilidad las matemáticas, tienen agilidad mental; tienen capacidades en el arte, en las materias técnicas y en las materias científicas”.

Los padres de familia son cautos, y optan por destacar los aspectos positivos de sus hijos. “Lee desde muy pequeño”, “aprende todo con facilidad”, “tiene promedios altos”, “es autodidacta”.

Pero, también existe una cara oscura.

En Bolivia, la Constitución Política del Estado (CPE) determina en su artículo 85 que “el Estado promoverá y garantizará la educación permanente de niñas, niños y adolescentes con discapacidad o con talentos extraordinarios en el aprendizaje, bajo la misma estructura, principios y valores del sistema educativo, y establecerá una organización y desarrollo curricular especial”. La Ley 070 de Educación Avelino Siñani - Elizardo Pérez prevé que estas personas deben ser atendidas “con calidad y pertinencia” dentro del Sistema Educativo Plurinacional de Bolivia. Además, desde 2018 está vigente la Resolución Ministerial 884 referida a la atención educativa a los estudiantes con talento extraordinario.

La normativa vigente permite que los talentos extraordinarios salten cursos luego de rendir exámenes de todas las materias, incluidas las ciencias exactas, sociales y hasta música y educación física.

Pero, este amparo normativo no garantiza el apoyo que requieren estas personas. Entre los conflictos por los que atraviesan están los temas personales y características que son comunes entre ellos y, por otro lado, el sistema educativo vigente en Bolivia.

¿INDISCIPLINADOS? ¿DISTRAÍDOS?

Padres de familia y profesionales del área coinciden en la necesidad de saber identificar los niños con inteligencia superior, porque se les confunde con personas “indisciplinadas”.

René Jaldín, padre de los hermanos René de 15 años y Víctor de 12 (ambos superdotados), expresa que un 70% de los estudiantes con altas capacidades intelectuales “no necesariamente son quienes tienen las mejores notas”. Explica que cuando estas personas están divagando ante una pregunta que pueda formular un profesor, no es que no entendió. “El sobredotado, en lugar de levar una o dos antenas como hacemos los normales para escuchar la pregunta, eleva 30, 40 antenas. Es decir que están viendo la pregunta con más profundidad e empiezan a divagar (…) Dan respuestas con mayor profundidad de lo que uno espera”.

Genios como Albert Einstein y Thomas Edison fueron malos estudiantes.

El responsable de Talento Extraordinario en Cochabamba, Edwin Jiménez, dice que cuando no se identifica a los talentos extraordinarios, se puede pensar que tienen problemas conductuales o que son flojos, “pero son buenísimos en los exámenes”.

 

SE AISLAN

Jiménez describe que estas personas suelen estar aisladas por dos motivos. Uno, cuando el grupo los hace a un lado por tratarse de estudiantes que siempre responden a las preguntas en clase, “los corchos”. Y, dos, cuando ellos mismos se aislan porque no encuentran temas afines en su entorno, quieren investigar y hacer nuevas cosas, que los compañeros de su edad no hacen.

Además, son perfeccionistas. “Si les dan una tarea, la quieren hacer hasta acabar y bien hecha”.

 

HASTA EL LLANTO

“Son altamente sensibles”. Jaldín dice que las personas con altas capacidades tienen frustraciones ante eventos de injusticia.

Se preocupan por aspectos sociales como la pobreza, buscan causas. “Sienten. Fácilmente terminan en llanto”, asegura Jaldín.

La mamá de René y Víctor, Yenny Cladera, destaca la pasión que tienen sus hijos en la defensa del medio ambiente. Participaron en marchas de defensa del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), están pendientes de lo que pasa en la Chiquitanía y, en su barrio, fueron promotores de convertir en un bosques una cancha de fútbol donde se pretendía colocar césped sintético.

El responsable de Talentos Extraordinarios expresa que conoce casos en los que los superdotados quieren apuntar a notas bajas para evitar mayor promedio que sus compañeros, “para que sus papás no les riñan”.

Acota que, a veces, les ven como a personas “creídas”. “Pero, es todo lo contrario, se sienten tristes. A veces ellos quisieran ser normales. Se frustran”.

 

FALTA DE APOYO BUROCRACIA

Jaldín considera que la falta de apoyo y capacitación a los profesores y directores impiden la atención necesaria en el ámbito académico. “Esto genera mala atención y nos obliga hasta a abandonar el país”.

Existe el riesgo de la fuga de cerebros. Este padre de familia percibe falta de sensibilidad entre las autoridades políticas e incluso en las universidades privadas.

Su hijo René, de 15 años, está en cuarto semestre de la carrera de Ingeniería Biomédica en una universidad privada. Sin embargo, pese a la normativa vigente y el compromiso de respaldo las autoridades, desde hace dos años y tres meses no puede acceder a su título de bachiller, porque el sistema no lo acepta.

El Subdirector de Educación Alternativa reconoce problemas y que no existen los mecanismos ni las herramientas necesarias; explica que para operativizar las disposiciones son necesarias las reglamentaciones.

“Esa dificultad existe desde el Ministerio. Ahí estamos peregrinando (…). Si un talento extraordinario es capaz y tiene las condiciones para dar el salto (a otro curso más), el sistema debe estar habilitado, pero cuando queremos hacer más saltos, la ley no nos permite, el sistema no nos permite; ahí estamos demorando”.

Comprometió algunas soluciones en este aspecto para el 16 de septiembre.

 

NI EN LA U

Hasta lo desalojaron de las aulas. René, el superdotado pionero en Cochabamba en la aplicación de la norma que reconoce a los talentos extraordinarios, esta desde hace más de dos semanas en conflictos en la universidad.

Su padre explica que con el traslado desde otra universidad rindió exámenes y luego quedó con materias de tercer, cuarto y quinto semestre. Pero, le impiden tomar las de quinto. La universidad habría explicado que no puede hacerlo para evitar problemas, y tampoco le permitieron ingresar de oyente a esas materias mientras el tema es resuelto con el Ministerio de Educación y los representantes nacionales de las universidades privadas. “Han sido los momentos más duros. Fueron aula por aula. Le han pedido al profesor que desaloje al niño. Tuvimos que contenerlo”.

La familia de René envió cartas, hizo llamadas telefónicas, viajó hasta La Paz y hasta hace poco continuaban esperando respuestas.

Ante la impotencia y al no hallar salidas, denunciaron el caso ante el Defensor del Pueblo. “Ahí se han solidarizado. Pero, también tienen que seguir los pasos: observaciones, informes a la universidad, al Ministerio”.

ASOCIACIÓN DE PADRES

Jaldín y Cladera son padres que se animaron a denunciar las dificultades que envuelven a las personas superdotadas. Expresaron que otros padres sienten temor de hacerlo.

Wendy Quiroga , mamá de los hermanos Sharon y Julius Nava Quiroga, reconoce que “hay que luchar” con los colegios y autoridades para que vean la capacidad d sus hijos. “Todavía no tienen la fuerza para apoyar a los niños”.

 Existe la propuesta de instaurar una asociación de padres de estudiantes con talento extraordinario para resolver juntos los problemas comunes que tienen. “Todos habíamos sabido chocar con los mismos problemas”, dice Jaldín.

Identifican falta de apoyo de los profesores. Piden que no haya mitos ni estereotipos en torno a los superdotados. Aclaró que estos niños y adolescentes demandan motivación y competitividad.

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