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Suben pedidos de terapia intensiva; personas deambulan con sus enfermos de un centro a otro sin respuesta

NICOLE VARGAS / DAYANA FLORES | 13 de julio de 2020

Florencio Navarro se mantiene conectado a un tanque de oxígeno mientras permanece en su casa a la espera de ayuda. CORTESÍA.
Florencio Navarro se mantiene conectado a un tanque de oxígeno mientras permanece en su casa a la espera de ayuda. CORTESÍA.
Ibis Navarro lleva más de una semana buscando atención para su papá, de 72 años, quien tiene fibrosis pulmonar. Pese a tener seguro médico fue rechazado en varias oportunidades y no halló clínicas privadas que lo atiendan. La familia del circense Yadhir Abuhadba también clama ayuda.

Hace una semana, el panorama para Ibis Navarro se tornó negro. Su papá, Florencio Navarro, de 72 años, comenzó a tener problemas respiratorios y requirió atención inmediata. El colapso en la Caja Nacional de Salud (CNS) —donde está asegurado— ocasionó que le cerraran la puerta varias veces y la sospecha de portar coronavirus le impidió tener acceso a una clínica privada.
El domingo 5 de julio llegó a la CNS, cuando su papá comenzó a tener las primeras molestias, como fiebre y falta de aire. Espero durante horas y no logró un espacio. Debido a esto, se lo llevó a uno de los policonsultorios de este seguro. Allí lo atendieron de emergencia, le dieron algunos medicamentos y comenzaron un tratamiento de tres días. Sin embargo, su salud no mejoró.
“El jueves empeoró. Necesitaba oxígeno y no encontraba por ningún lado. Sufrió como si se estuviera ahogando”, cuenta Navarro.
Florencio tiene fibrosis en el pulmón izquierdo fruto de su trabajo como minero, lo que implica que necesite bastante oxígeno para poder respirar. Ibis consiguió un botellón, pero no fue suficiente, solo le duró una noche.
“Lo conseguí de una familia que estaba ofreciendo en Facebook. Se paga 30 bolivianos al día y dejé mi libreta y un celular como garantía. Después, alquilé otro más y dejé mi laptop y mi título profesional”, asegura.
Sin embargo, para tomar previsiones, su hermano compró otro tanque más a 3.200 bolivianos. De esa forma va alternando el requerimiento de su papá.
A raíz de un primer pedido de ayuda que hizo, el sábado, personal del SEDES se comunicó con Ibis para recabar los datos de su progenitor y le indicaron que vaya a la CNS. Luego de que llegó una ambulancia a su domicilio —que no contaba con los equipos básicos como el oxígeno—, lo trasladaron nuevamente a su seguro, pero, al llegar, tampoco lo recibieron. “Todos se desentendieron, preguntaban quién autorizó. La gente está allí muriendo y nadie atiende”, explica.
Luego de esperar, una médica del hospital valoró a su papá y le dijo que podía acudir a un centro privado donde había espacio. Con la ilusión de encontrar atención, Ibis se llevó a Florencio, pero, cuando llegó, nadie sabía nada y no quisieron recibirlo por temor a que fuera un caso de COVID-19. Así deambuló por otras cuatro clínicas más sin obtener respuesta.
Desesperanzado, no le quedó otra opción que retornar a su casa y seguir solicitando que alguien pueda ayudarlo. Ibis relata que él no tiene síntomas de coronavirus y no sabe si su padre podría tenerlo porque tampoco salía de su domicilio, a excepción de una vez cuando fue al dentista, ese podría ser el momento de contagio.
Por el momento, se mantiene a la búsqueda de encontrar un lugar para hacerse la prueba de COVID-19 y corroborar si tienen el virus o no. Además, su médico de cabecera le indicó que Florencio necesita terapia intensiva porque requiere control todo el tiempo.
La desesperación se apodera de Ibis cada vez que ve el rostro de su padre y nota el sufrimiento que pasa al no poder respirar con normalidad. Su seguro médico no responde y las opciones se hacen cada vez menos.
El número de referencia es: 76436145.

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 Yadhir Abuhadba requiere terapia intensiva después de contagiarse de COVID-19. CORTESÍA. 


CIRCO EN BUSCA DE TERAPIA INTENSIVA
Yadhir Abuhadba está en la misma situación. Él es artista en el circo Abuhadba, una carpa que quedó varada en el kilómetro 8 de la avenida Blanco Galindo cuando se decretó cuarentena por coronavirus.
Ahora, ese espacio que antes de la pandemia congregaba público que carcajeaba con el espectáculo de humor de Yadhir y sus compañeros, cobija al joven que, por azares de la vida, se contagió con COVID-19.
Los artistas que lo conocen compartieron en redes sociales una imagen de Yadhir inhalando y exhalando con ayuda de un escueto respirador, recostado en el circo, circundado por cobijas y aguardando un sitio en terapia intensiva.
Contaron que el domingo peregrinaron en busca de un espacio en un establecimiento de salud, pero todos lo rechazaron.
Pidieron a la población que pase el dato si sabe de algún centro de salud en el que haya un sitio en terapia intensiva. El número de referencia es el 71127514.

 

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