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Septiembre, un grito global

Mónica Novillo G. |

Mónica Novillo G. | 02 de octubre de 2019

Desde hace 29 años en América Latina y el Caribe y, hace unos pocos, en varios países del mundo, que se adoptó el 28 de septiembre, como la fecha que convoca a organizaciones del movimiento de mujeres y feministas a salir a las calles para unirse a un grito global en demanda de la despenalización del aborto.

Cada vez con mayor evidencia, se puede comprobar que la prohibición del aborto y su criminalización no ha logrado reducir su práctica; pero sí tiene un impacto en las condiciones inseguras y clandestinas en las que ocurre, manteniéndose entre las causas directas de mortalidad materna en nuestro país.

El debate de la despenalización en Bolivia se ha postergado luego de haberse logrado la ampliación de causales en el Código del Sistema Penal, mismo que luego de ser aprobado fue abrogado en su totalidad. En otros países de la región, bajo el impulso de la llamada “marea verde” del debate por la despenalización del aborto en Argentina, se han impulsado esfuerzos para avanzar en la normativa. Es el caso de Ecuador, donde solo es legal abortar si la vida de la mujer está en riesgo o si una mujer con discapacidad mental fue violada. El Parlamento rechazó el 17 de septiembre, una reforma legislativa que tenía como objetivo permitir el aborto en casos de violación.

También en septiembre, se produjo la aprobación histórica de la despenalización del aborto en Oaxaca, uno de los estados más pobres de México, cuya reforma al código penal permite ahora la interrupción del embarazo por cualquier causa durante las primeras 12 semanas de gestación, siendo el segundo Estado en despenalizar el aborto, después de la ciudad de México.

Este mismo mes, en Australia se dio un histórico paso en ampliación de derechos, luego de que el Parlamento aprobara una ley para despenalizar el aborto en Nueva Gales del Sur, el último Estado que no lo había logrado, enfrentando una gran batalla de debate nacional con grupos religiosos antiderechos. Con esta reforma se elimina de la Ley Criminal, la interrupción del embarazo como un delito castigado con 10 años de cárcel desde 1900. 

En Bolivia, la despenalización sigue siendo una demanda urgente del movimiento feminista. Mientras logremos avanzar en una nueva normativa, es fundamental asegurar el cumplimiento de las leyes vigente, particularmente en casos de interrupción legal del embarazo por casos de violación.

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