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¿Qué hacemos ahora?

Julieta Montaño | Abogada y directora de la OJM

Julieta Montaño | 02 de febrero de 2020

Imagino que el día que salió la convocatoria a elecciones generales, muchos políticos bolivianos recurrieron a sus espejos y les preguntaron “Espejito, espejito, quien es el/la llamado/a ser presidente de Bolivia?, el espejito conocedor de las expectativas y debilidades de su poseedor/a, y ante el temor inminente de terminar hecho añicos en el suelo no pudo sino responder “ tu mi señor/a, nadie mejor que tu para salvar a éste país” ; respuesta que dio lugar a que hoy tengamos a muchos  aspirantes a la silla presidencial, dejando de lado las promesas de unidad y desprendimiento que en algún momento hicieron a la ciudadanía cuando ésta le despojó el poder a quien pretendía eternizarse en él.

Ante esta situación que, por un lado, puede ser entendida como la expresión de la diversidad ideológica y política existente, y por otro, como señal de la mezquindad y la soberbia de la gente que tiene algún liderazgo político, lo que nos queda a bolivianos y bolivianas es valorar  a) la conformación de las listas de candidatos/as al Órgano Legislativo, no solo en lo referido a la paridad y alternancia entre hombres y mujeres, sino a que si los y las aspirantes son personas capaces, idóneas y éticas. No podemos volver a equivocarnos eligiendo a inútiles levantamanos que sólo hacen bulto o provocan bochinches en el hemiciclo, sin aportar ideas y visibilizar las necesidades de sus electores. Así que, sobre todo,  tendremos que valorar a la fórmula que incorpore a lo mejor del capital humano  que tiene cada región. b) El plan de gobierno, importante es que digan con claridad, honestidad y realismo lo que piensan implementar en los próximos 4 años, cuales los proyectos posibles de alcanzar con los recursos que tenemos como país y cuáles de los Objetivos de Desarrollo Sostenible serán priorizados. No queremos que nos vendan humo, ni nos traten como descerebrados, carentes de inteligencia; voto castigo para los/as pa´cpacus. c) los recursos que destinan a difundir sus propuestas y escuchar las demandas de la población en lugar de comprar consciencias con obsequios que degradan la dignidad de la población carente de recursos. Exijamos nuevas formas de campañas electorales en las que prime el debate, la confrontación de ideas, el acercamiento a la realidad y la búsqueda colectiva de soluciones. Está en nuestras manos decidir.

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