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Plagio y falta de ideas

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Editorial | 14 de febrero de 2020

Reza un dicho popular que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra y, al parecer, los líderes del partido Frente para la Victoria (FPV) son fieles seguidores del mismo, al repetir por segunda vez, en menos de un año, un craso error: el plagio.

Este partido político —que en las anteriores elecciones impulsó la candidatura de Israel Rodríguez a la Presidencia de Bolivia y ahora al candidato boliviano-coreano Chi Hyun Chung— presentó nuevamente ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE) un programa político que copia fragmentos idénticos del documento de la agrupación peruana Orden. 

Ante la polémica y el rechazo de la población, el candidato —con desenfado y sin ninguna muestra de vergüenza— deslindó su responsabilidad al asegurar que "no tiene nada que ver con el plagio, porque él solo es un invitado del partido y que tiene sus propias propuestas". 

Realmente este hecho saca a la luz, una total improvisación de este partido y una falta de respeto hacia los bolivianos. El candidato, por más invitado que sea, debió analizar la propuesta que estaba presentando al ente electoral, porque ella se supone que es la base para que haga su campaña y consiga el voto del electorado.

No es posible que en el país se siga pensando en caudillos faltos de preparación e irresponsables con lo que proponen. Los candidatos deben mostrar y proponer un proyecto de país alcanzable y que no sea una mera utopia. En este caso, también una copia de un plan, elaborado para una realidad distinta a la boliviana.

Es momento de exigir a los candidatos respeto, compromiso y consecuencia. La política no está para servirse, sino para servir. La mejor forma de guiar a los posibles contrincantes es decirles de frente y sin aspavientos: no se hagan la burla del pueblo.

Es cierto que en las últimas elecciones generales, la ciudadanía no mostró mucho interés en conocer las propuestas de los partidos políticos dentro de la etapa electoral. Uno, porque desconfiaba de su cumplimiento y, dos, porque las contiendas se polarizaron entre seguidores y detractores del Movimiento Al Socialismo (MAS). 

Sin embargo, un programa electoral —al ser una declaración de intenciones realizada por un candidato a la presidencia en caso de contar con el apoyo de los votantes— es un documento de valor que permite prever el tipo de política y de prioridades de un nuevo gobierno. Por eso, los bolivianos debemos ser más responsables e interesarnos por conocer lo que nos proponen los actuales candidatos, para tener un voto consciente y no un voto orgánico. 

Plan Un gobierno está condenado al fracaso si no traza un plan de trabajo coherente que establezca una política plausible basada en objetivos que deriven en iniciativas a seguir.

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