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Pandemia y exigencias riesgosas del transporte

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Editorial | 31 de julio de 2020

Ni los más de 50 conductores contagiados ni la veintena de fallecidos por COVID-19 parecen importar al sector del transporte en Cochabamba, así como tampoco las escalofriantes cifras globales de las víctimas del virus en el departamento y el país.

Eso es lo que se percibe luego de escuchar declaraciones de dirigentes que desafían ampliar las horas y días de sus servicios, cuando hay una normativa clara que fija que, durante la cuarentena mixta que rige en Cochabamba, solo pueden trabajar de lunes a jueves y hasta las 16:00.

Y sin saber qué decisiones tomarán las autoridades departamentales y municipales entre hoy y el sábado sobre si se mantendrá la cuarentena mixta o se retornará a la rígida, los representantes de los trabajadores del volante ya anuncian que no acatarán la rígida y no permitirán que se siga afectando a su sector.

No hay duda que los transportistas, así como gran parte de la población, han sido afectados económicamente por las radicales medidas sanitarias que se adoptaron y se siguen tomando para tratar de frenar la expansión del coronavirus. Pero, tampoco se puede desconocer que si no se asumían acciones como las que se hicieron en casi todos los países del planeta, seguramente las cifras de infectados y fallecidos serían tres o cuatro veces más que las actuales.

Sin embargo, hoy no es momento de presiones, sino de encontrar mecanismos adecuados que ayuden a evitar que más personas se contagien y paralelamente se reduzca el efecto económico negativo de una cuarentena rígida.

En ese sentido, antes de amenazar y advertir que no acatarán las normas porque hay familias que ya no tienen que comer, deberían realizar planteamientos lógicos y factibles, en los que cuenten la salud y economía de ellos y de la población. 

Ojalá las autoridades no se dejen llevar por las presiones como ocurrió hace poco, cuando por encima de lo que determina la norma nacional sobre las zonas de riesgo alto se decidió el retorno de los transportistas y comerciantes, hecho que derivó en la escalada de contagios y obligó a las autoridades a dictar nuevamente cuarentena rígida. 

Ahora ya nadie puede equivocarse. Ya no es tiempo de errores, es momento de actuar y tomar decisiones con la cabeza fría, y no al calor de las presiones o de los acuerdos políticos que puedan existir con sectores que, lamentablemente, han hecho y deshecho en los municipios.

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