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[Nido del cuervo] Dualidades del ser: entre lo pesado y lo liviano

Nicolás Ewel Claros | 08 de diciembre de 2019

Un análisis sobre la vida desde la literatura y la filosofía a partir de la obra La insoportable levedad del ser, del escritor checo francés Milan Kundera.

“La vida es una sombra que camina, un pobre actor que en escena se arrebata y contonea y nunca más se le oye. Un cuento contado por un idiota, lleno de sonido y furia, que no significa nada”. Macbeth reniega así contra el carácter fugaz de la vida tras enterarse de la muerte de su esposa. En otro libro, en otro tiempo y en otro espacio, Tomás intenta decidir si debería invitar a Teresa a vivir con él a Praga. Sabe que si lo hace, tendría que ofrecerle toda su vida también. No sabe qué decidir. Repentinamente entiende que es natural que no sepa qué hacer. Se le ocurre una metáfora parecida a la de Macbeth. “El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni siquiera boceto es la palabra precisa, porque un boceto siempre es el borrador de algo … nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro”. Tras aquella reflexión Tomás se repite a sí mismo un proverbio alemán, einmal ist keinmal, lo que ocurre una sola vez, es igual a que si nunca ocurriese.

Antes de que se le venga a mente la metáfora, Tomás estaba enojado consigo mismo por no saber qué decidir; este enojo nacía de la creencia que su decisión importaba. Luego pensó en el proverbio alemán. Se dio cuenta que no importa lo que decida, porque no hay una vida anterior de donde aprender ni una vida posterior donde enmendar. En ese preciso momento Tomás sintió la insoportable levedad del ser y es por eso que Kundera nos lo presenta en ese instante de su vida. Antes de eso, cuando actuaba como si su decisión importara, sentía lo contrario, el insoportable peso del eterno retorno.

El eterno retorno, en bruto, es la idea hipotética de que todo lo que sucede ya sucedió infinitas veces y se repetirá nuevamente por toda la eternidad. Y luego hasta eso se repetirá infinitamente. Preguntarse respecto a todo, “¿quiero esto y lo quiero también infinitas veces?” sería para el ser la carga más pesada, die schwerste Gewicht. Nietzsche, quien plantea esto, no como una metafísica del tiempo, si no como una invitación a hacerse cargo de la propia vida, se pregunta ¿qué tan seguros tendríamos que estar de la vida y de nosotros mísmos como para desear nada más que aquella eterna recurrencia? Nietzsche quiere empujar al ser a desear el eterno retorno. El libro La insoportable levedad del ser parte reconociendo el trabajo del filósofo alemán y concuerda que el eterno retorno es la carga más pesada. Por negación entonces, la vida del “pobre actor que en escena se arrebata y contonea y nunca más se le oye” la vida que ocurre una sóla vez, es leve, carece de peso, “es una sombra que camina”, es un “borrador sin cuadro”.

Kundera pone en un lado de la balanza el peso y del otro la levedad y se pregunta cual es preferible. En el lenguaje de Parménides, ¿cual es positivo y cual negativo? La vida que se repite una y otra vez por siempre, la vida que aguanta la carga más pesada, es indudablemente más real, más seria, que aquella vivida con levedad, la que existe una sola vez es, gracias a su carácter transitorio, insignificante. Los personajes de esta novela oscilan constantemente entre el peso y la levedad, la insoportable levedad y la dulce levedad, y a través de ellos, como un malvado titiritero, Kundera profundiza su pregunta inicial constantemente.

Tomás se repite “einmal ist keinmal” y no toma una decisión. Teresa, no sabemos a través de qué reflexión, si decide, y llega a Praga a ofrecerle su vida a Tomás. Tras el peligroso juego de las metáforas Tomás se encuentra enamorado y acepta la oferta. Décadas más tarde, y luego de muchas búsquedas y huidas de la levedad, la pareja se encuentra bailando y viviendo en un alejado y pequeño pueblo de la República Checa. Teresa le dice a Tomás que todos los males de su vida son a causa de ella que llegó a Praga a ofrecerle su vida. Fue ella quien hizo que Tomás dejará su vida atrás, su profesión atrás, su misión atrás. Tomás le responde que es feliz con la vida que decidió. Ella reprocha que le quitó su misión, su deber ser, le quitó el peso y le dio la levedad. Tomás, ya viejo, pronuncia la conclusión a la que su oscilante vida lo llevó, “La misión es una idiotez. No tengo ninguna misión. Nadie tiene ninguna misión. Y es un gran alivio sentir que eres libre, que no tienes una misión”. El inmortal discurso de Macbeth es oscuro, es pesimista y derrotista, Macbeth reniega contra la levedad. Tomás, quien empieza con una reflexión parecida a la del Rey, termina del otro lado, abrazando la levedad. Tomás entendió que sólo en la levedad, solo en la insignificancia, se es verdaderamente libre.

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