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Mindhunter, el poder del diálogo y el casting

Opinión Bolivia | 08 de septiembre de 2019

Sobre la nueva temporada de la serie de Netflix, sus actores y su manera de explorar a sus personajes.&nbsp; <br>

No es el primero, y seguramente tampoco será el último show que vemos sobre asesinos seriales. Pero Netflix ha logrado realizar una serie que destaca entre el resto, especialmente luego del estreno de su segunda temporada, lanzada en agosto de este año. Estamos hablando de Mindhunter.
La serie, que tiene entre sus directores a David Fincher, fue estrenada inicialmente en octubre del 2017. Ahora regresa con nueve episodios que continúan explorando la trama que ya conocemos: dos investigadores del FBI que intentan categorizar y entender a los asesinos seriales, con el objetivo de ayudar a resolver nuevas investigaciones en curso. De hecho, son ellos quienes inventan el término de asesino serial.
Para lograr esa clasificación las entrevistas con los criminales son esenciales. Casi toda la primera temporada sigue a los protagonistas de la serie, los agentes Holden Ford (Jonathan Groff) y Bill Tench (Holt McCallany), en un viaje por Estados Unidos mientras entrevistan un criminal tras otro. Y es precisamente por ello que el diálogo es, no solo parte fundamental de esta serie, sino también uno de sus elementos más fascinantes.
Las palabras son la principal herramienta que los personajes tienen para conocer a los asesinos. Palabras que repiten y escuchan una y otra vez luego de grabar cada entrevista que realizan. Al menos en la primera temporada, donde los crímenes que los asesinos cuentan ya han sucedido y no se resuelven en cámara, el diálogo es la forma de revivirlos, de traerlos al presente.
En lo que a veces parece estar a punto de convertirse en una serie monótona de dos agentes visitando una cárcel tras otra y tratando de ganarse la confianza de algunos de los ocupantes de las celdas; el tono, las frases y los gestos sutiles, son lo que verdaderamente nos mantienen pegados a la pantalla.
El caso particular de Edmund Kemper (Cameron Britton) es el mejor ejemplo de ello. No nos enfrentamos ante un asesino violento y amenazador para con sus entrevistadores, sino con uno que puede incluso llegar a ser carismático. Manipulador, definitivamente, pero capaz de transmitir, con una inclinación de cabeza y un par de frases bien pensadas, la violencia, el cálculo y la lógica detrás de sus actos.
En esta segunda temporada, vemos un poco de Kemper en pantalla, pero las visitas a las cárceles se ven disminuidas por una serie de asesinatos infantiles en Atlanta que los protagonistas deben encargarse de resolver. Vemos ahí la aplicación de todas sus conjeturas y análisis en la vida real. Aquí la serie nos muestra la persecución del asesino. A diferencia de otros programas de este estilo, que suelen manejar la premisa de resolver un caso por episodio, Mindhunter se detiene por más tiempo en los misterios que presenta.
La resolución del caso de Atlanta ocupa la mayor parte de los nueve episodios de la segunda temporada, pero no acapara todo el tiempo en pantalla tampoco. La serie se encarga también de mostrar parte de la vida privada de los personajes principales, Bill y Holden, así como de Wendy Carr (Anna Torv), psicóloga que colabora en las labores investigativas del equipo. Poco a poco vamos conociéndolos también, viendo cómo sus vidas personales afectan su trabajo y viceversa. De hecho, muchas veces lo más interesante no son los asesinos que tanta fascinación suelen generar (y que han sido, por ello, tan utilizados), sino la vida de aquellos que buscan entenderlos.
No podemos dejar de lado el buen trabajo realizado en el casting de la serie. Varias publicaciones han circulado por redes mostrando fotos en las que se compara a los asesinos reales con los actores elegidos para representarlos. No es para menos, el parecido es impresionante; hecho que se aprecia en particular cuando ya se conoce algunas de estas historias (y sus protagonistas) de antemano. Pero no se trata solo de las similitudes físicas. Las capacidades actorales de algunos de ellos hacen que su presencia ocupe toda la pantalla, que no despeguemos los ojos de ella, esperando captar algún gesto peculiar, una sonrisa velada, o un acto que nos ayude a entender mejor a quien estamos viendo.
En esta nueva temporada se incluye al famosísimo Charles Manson en la lista de criminales por entrevistar. Interpretado por Damon Herriman, solo se necesita una escena para ver a un Manson que se apodera del cuarto al que entra. El actor, que fue también el escogido por Tarantino para interpretar a Manson en su última película Once upon a time in… Hollywood, brilla mucho más en la serie. ¿Cómo es entrevistar a uno de los asesinos más famosos en la cultura pop? Ahí tenemos el episodio de Mindhunter para averiguarlo.
Si bien la serie se da libertades al representar la historia en la que está basada, también es bastante realista al mostrar cómo el racismo, la burocracia y los intereses políticos siguen presentes y jugando un rol importante en el Estados Unidos de los años 70.
Mindhunter termina su segunda temporada con la historia de uno de los asesinos a medio narrar. Si bien aún no hay una tercera temporada confirmada, podemos suponer que ahí terminarán de unirse las piezas del rompecabezas que poco a poco hemos ido armando. Todavía quedan casos por analizar y espacios en los personajes que pueden explorarse. No queda más que confiar en que Netflix, últimamente tan criticado por cancelar algunas de sus propuestas, no decida hacer lo mismo con esta.
Comunicadora.

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