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Lo que los diarios se olvidan de contar

Cecilia Chacón | 23 de marzo de 2014

Esta es la historia de Maribel. En una noche de copas, junto a su marido y su cuñado, recibió una golpiza y dos cortes en la cara. Ella, supuestamente, provocó los celos de su esposo al bailar con el hermano de éste y así desató la violencia.
El agresor era un concejal que después alegó haber estado bajo efectos del alcohol y no recordar nada. A pesar de que juró arrepentimiento y amor a su pareja, uno de sus colegas aseguró que tenía antecedentes violentos. El Policía asignado al caso aseguró: “todos estaban bajo los efectos del alcohol”

Sucedió en La Paz en enero del año pasado y fue registrado por un diario de circulación nacional en una nota titulada: “Por celos, concejal de Palca desfigura rostro de su pareja”. Esta fue una de las piezas periodísticas analizadas en la investigación titulada “Coberturas que esconden: lo que los periódicos omiten en los casos de violencia de género”, que está a punto de presentarse y contó con el apoyo de Conexión-Fondo de Emancipación

Si dejamos la política de lado, encontramos que este artículo pareciera estar hecho a la medida del agresor. Veamos:
Qué contó el periodista: “El sábado se dirigieron a la casa de la pareja, ubicada en la calle 60 de Ovejuyo, y continuaron bebiendo hasta bien entrado el domingo”

Qué dijo el policía: “En medio de la juerga, el concejal comenzó a celar a Maribel con su hermano, y cerca de las 10.00 del domingo rompió un vaso de cristal y atacó primero a Maribel. Todos estaban bajo los efectos del alcohol”

Qué alegó el agresor: “Estaba borracho, no me acuerdo. Estoy arrepentido. Quiero responder por los daños y perjuicios, quiero arreglar de buena forma. Pido perdón a mi pareja, yo la quiero”

Un dato no menor. En la última oración de esta nota, casi como relleno, aparece el testimonio de otro concejal que señala que el agresor ya tenía antecedentes de violencia. Ese elemento, sin embargo, no es parte de la noticia como tal.
Un antecedente así de importante pocas veces es considerado en instancias judiciales y mucho menos es destacado en las coberturas de los reporteros. En cambio, sí son elementos fundamentales de la pieza periodística el estado de ebriedad del atacante y la mujer, además de la situación de celos con la que se pretende justificar esa intolerable agresión

¿Qué representa el estado de ebriedad en el agresor en la nota del diario paceño? De manera explícita es una forma de justificación por su acción violenta. Él lo declara abiertamente cuando pide disculpas y “declara su amor”. Y aún si no lo hiciera, resaltar aquella aparente condición de descontrol en una nota es una forma implícita de expiar al agresor. ¿En cambio, qué representa para la víctima el haber consumido bebidas alcohólicas? Es una suerte de constatación de que es una “mala mujer”, que bebe y provoca los celos de su marido.
Sólo si el periodista hubiese estado presente en esa madrugada de domingo podría asegurar que ella comenzó a coquetear con el hermano del agresor. Y a pesar de que no fue así, ese elemento es resaltado en el titular de la nota como el móvil de todo el incidente. La nota titula: “Por celos, concejal de Palca desfigura rostro de su pareja”, cuando podría titular con mucha mayor precisión: “Concejal  protagoniza nuevo incidente de violencia contra una mujer”

Nada de lo que dice la nota que estamos analizando es mentira a priori, pero en una sociedad con valores patriarcales tan arraigados es imposible pretender que los comportamientos del varón y de la mujer sean juzgados en igualdad de condiciones. Consumir bebidas alcohólicas y provocar celos es motivo de condena para una mujer, mientras que la ebriedad y celar son justificaciones para un hombre. Una será encasillada como una mujer “mala”, mientras que el otro utilizará esos elementos para disculparse y, ante no pocos, pasará como una persona que atravesó un momento de debilidad y ofuscación producto de las acciones de su esposa y las copas

La razón patriarcal determina que el papel de la mujer era atender y servir a los dos hermanos mientras se emborrachaban hasta el amanecer de ese domingo. Así, ella no habría provocado los celos de ninguno y el episodio violento se habría evitado.
Las explicaciones “románticas” de la violencia son uno de los mitos más peligrosos que no permiten a las mujeres identificar oportunamente a sus agresores  y están diseñadas para justificarlos y después representarlos como personas arrepentidas y profundamente enamoradas. Así la sociedad y los medios de comunicación retratan, justifican y aceptan la violencia como: “ataque de celos”, “amor no correspondido”, “infidelidad”, “mata por amor”, “muere por amor”, etc. El romance, el amor y los celos se vuelven el móvil, cómplice y justificación de la violencia

Nadie puede culpar a los periodistas de recoger los detalles del hecho sucedido en esa madrugada del domingo, reproducir los testimonios de los protagonistas y el informe de la Policía. Sin embargo, y esto es lo importante, la forma en la que se construye y presenta la noticia es la que reproduce involuntariamente la cultura patriarcal de la violencia.
¿Por qué destacar el consumo de alcohol cuando el periodista obtuvo datos de que el agresor ya tenía antecedentes violentos? ¿Por qué hablar de celos en el titular cuando no tenemos los elementos suficientes para afirmarlo? ¿Acaso no somos conscientes que eso re victimiza y estereotipa a la mujer agredida? Existe abundante investigación y casos reportados que demuestran que los hombres no necesitan estar celosos o haber bebido para golpear mujeres

Uno de los elementos que pondera la presente investigación es que el periodismo nacional generó mayores espacios para hechos de violencia de género, sin embargo se advierte el abordaje de los mismos es superficial y homogéneo en la mayoría de los casos. Los seguimientos informativos son pobres y las técnicas narrativas y de enfoque son repetitivos. Se detecta la urgente necesidad de cualificar estos nuevos espacios con visiones más estructurales y complejas, así como con recursos periodísticos más variados en cuanto a géneros

Las notas que se publican todos los días en los medios de comunicación esconden las raíces estructurales de la violencia de género, perpetúan los roles de dominación y subalternización de la mujer hacia el hombre, cosifican a las mujeres en situación de violencia y neutralizan su capacidad de acción y libertad de decisiones. Asimismo, estas piezas periodísticas se concentran en una sola dimensión del hecho, magnificándolo y quitándolo de su contexto mucho más amplio, dejando de lado las causas, consecuencias y desenlaces de la violencia. La cobertura esconde estos elementos, casi siempre de manera involuntaria, e ignora por completo otros tipos de violencia más frecuentes como la verbal o psicológica

Estos elementos se abordan de manera constructiva en “Coberturas que esconden…” y en el manual de cobertura de casos de violencia de género con los que se pretende realizar un pequeño aporte hacia la forma en la que el periodismo afronta estos temas

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