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COP 25: Bolivia y la deforestación

Cecilia Chacón |

Opinión Bolivia | 06 de diciembre de 2019

Esta semana empezó en Madrid la  COP 25. ¿Por qué es importante esta cumbre?  Porque tiene la responsabilidad de asegurar la implementación del acuerdo de París suscrito el año  2015 y que debería entrar en vigor el 2020. 

El planeta es 1.1 grado centígrado más caliente y, aunque para muchos esto no sea alarmante, ese incremento ha significado entre otros: sequías, inundaciones y pérdida de glaciares, como sucede en Bolivia.  El acuerdo de París plantea reducciones de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEIs), principalmente de dos tipos: condicionales (siempre y cuando cuenten con financiamiento externo) e incondicionales (con esfuerzos propios del país). 

De cumplirse las primeras, en un escenario óptimo, mantendrían la elevación de temperatura entorno a dos grados centígrados en todo el mundo, mientras que, de alcanzarse solo las incondicionales, el incremento global rondaría los cuatro grados lo que representa entre cinco y siete grados en Sudamérica.  

Con un calentamiento superior a dos grados centígrados el país sería otro, considerando la existencia de una gran biodiversidad distribuida en ecosistemas de alta fragilidad. 

Bolivia el 2016 envío una propuesta que no hace ninguna referencia  a reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero producidos por la  deforestación en el país. La propuesta tiene tres ejes de acción, uno de adaptación y dos de mitigación. En este último escenario la situación es realmente crítica.  

Partiendo de la afirmación de que el país cuenta con 52.5 millones de hectáreas, el gobierno planteó incrementar  la capacidad de mitigación y adaptación conjunta, a través del manejo integral y sustentable de los bosques mediante acciones de reforestación de 4.5 millones de hectáreas hasta el 2030. 

Bolivia comprometió alcanzar una cobertura boscosa de 54 millones de hectáreas para 2030. Sin decirlo explícitamente dio a entender  que se deforesta- rían 3,3 millones de hectáreas, no obstante, 

en los incendios forestales, solo este año deforestamos unos cinco millones de hectáreas. Dicho de otro modo, Bolivia está cada vez más lejos de cumplir los compromisos asumidos voluntariamente en el Acuerdo de París. El gobierno “transitorio” está más preocupado de borrar la huella del paso de Evo que la huella de carbono, o ¿alguien escuchó la propuesta que llevaron a  Madrid? 

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